<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129</id><updated>2011-04-21T20:04:40.973+02:00</updated><title type='text'>Revival Cuaderno de Kim Pérez</title><subtitle type='html'>Comentarios ya publicados sobre temática transexual o sobre los otros intereses que por alguna razón me tocan el corazón</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>24</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116532026251818383</id><published>2006-12-05T13:02:00.000+01:00</published><updated>2006-12-05T21:58:52.240+01:00</updated><title type='text'>Entrar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en CarlaAntonelli.com el 3 de octubre de 2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche, la noche, empezó más bien chunga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos fuimos a una discoteca, que tenía la entrada como por un jardín, la Clara y la Fanny, sin problemas, pero al llegar la Leo y yo el portero nos dio el alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es que ya está cubierto el aforo", dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Clara y la Fanny, que ya se iban para dentro, se volvieron y se pararon a mirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es porque somos transexuales, ¿no?", dijo la Clara, con su voz de guerra ("gracias por el "somos", Clara; tú ya habías entrado)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ya he dicho que es por el aforo y es por el aforo", dijo el portero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que nos quedamos muy calladas. Era la primera vez que nos pasaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Clara, con la voz temblorosa por la indignación contenida, dijo al cabo de un momento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Bueno, devuélvanos el importe de las dos entradas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No puede ser", dijo el portero, ya crecido y vacilón, "están ya contabilizadas. Os aconsejo que os vayáis".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cuatro nos miramos con desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Vamonos", dije en voz casi baja, "vámonos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan era la primera vez que no supimos qué hacer. Las cuatro idiotas nos vimos en la calle, aturdidas y avergonzadas. Yo me acuerdo perfectamente del color negruzco del asfalto, brillante porque debía de estar mojado, lo que indica que iba mirando al suelo y que andábamos por medio de la calle (Toda la verdad: también sentía cierto orgullo; aquello me pasaba por estar haciendo, por fin, vida de trans; era cosa de trans; si hubiera seguido en el armario, no me habría pasado, y habría sido peor)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablamos un rato, con rabia, de lo que teníamos que hacer; salieron a colación las hojas de reclamación y también los matones; decidimos presentar, al día siguiente, una protesta en la oficina del consumidor, y explicárselo a la prensa, que lo recogería sin duda, aunque sólo fuera por morbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos, poco después, a la entrada de otra discoteca, mucho más glamourosa, y todo se nos olvidó porque entramos sin problemas. Se pasaba la puerta de cristal y bronces y las entradas se compraban en una mesita puesta detrás. "Cuatro", dijo la Fanny. Como entramos juntas, la tiquetera nos miró a las cuatro, nos vio y nos vendió las entradas. Magnífico. Se nos olvidó todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué recuerdos tan alucinantes, qué hondos estáis en mi corazón. Con cuántos otros se mezclan, cuántos locales, cuántos bares, cuántas discos, cuánta penumbra, cuánta música, cuántos ligues descarados o sutiles, cuánta pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche, la pista estaba llena a rebosar. Cientos de personas, amontonadas, riendo con los ojos y con las bocas, el bumbúm del ritmo atronador. Nos tiramos a la pista como quien se tira a una piscina. Visto y no visto, la Clara y la Fanny habían ligado y se reían abiertamente con dos hombres, uno mediano y calvillo, otro recio y grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Estela!", dijo la Clara, al pasar junto a mí, "¡liga!", lo que no dejaba de ser algo cruel. La Leo y yo no íbamos a ligar, pero bailábamos con placer, los ojos cerrados, y cuando los abríamos, éramos amables con quien nos miraba amablemente o con amable curiosidad. No me importaba. "Ven en mí a una mujer fea o a una trans", me decía, y esto era suficiente. Yo creo que yo resplandecía de orgullo. Bailaba con la cara alta, cerraba los ojos para sentir mejor la música y a mí misma allí, y era muy consciente de que estaba maquillada y tenía los labios brillantes de pintura encendida. "Aquí estoy", parecía decir, "¿soy valiente, verdad?", "¿me admiráis o resulto fascinante, verdad?", "soy una trans, soy una trans".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clara se puso a mi lado para presentarme al hombre que había conocido, ¡y él me besó en las mejillas! Eso fue lo mejor de la noche, sin duda. Luego, cansada, me fui a la mesa que teníamos. Allí estaba ya la Leo, con su aire blanquecino, o canoso, no sé, bebiendo lentamente un ginfizz con pinta de extasiada. Llegó enseguida la Clara, riendo, con el hombre, Paco, a repostar, y bebieron ávidamente los dos cubatas, con el vapor convertido en agua en los flancos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablaron muy ensimismados, y riéndose mucho, con las cabezas muy juntas. Se levantaron luego, y desaparecieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Fanny pasó también como una ventolera a nuestro lado, seguida de su hombre, a quien llevaba de la mano. Nos sonrió con picardía al pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Leo y yo nos quedamos, al lado una de otra, entre la música, mirando a la pista y a la gente que bailaba en ella, pero yo sentía que participábamos, porque estábamos allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de mucho rato, la Clara y su ligue volvieron. Él se fue enseguida a la barra a traer unas copas para las tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mi Paquito, ay mi Paquito", decía la Clara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de mucho más rato, volvieron la Fanny y el suyo, como quien no ha matado una mosca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche seguía, yo me dormía, la gente parecía cansada, y la música seguía sonando.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116532026251818383?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116532026251818383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116532026251818383' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116532026251818383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116532026251818383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/12/entrar.html' title='Entrar'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116532000362350557</id><published>2006-12-05T12:55:00.000+01:00</published><updated>2006-12-05T13:00:03.733+01:00</updated><title type='text'>Análisis de un sentimiento</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 10 de octubre de 2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo una amiga que es joven y guapa. La familia estaba compuesta por los padres y cuatro varones, aunque al tercero se le había visto desde siempre de otra manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado el momento, los padres aceptaron todo muy bien y ella, desde ese momento, fue "la niña".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahí, lo que ya va siendo normal. De todos modos, de pronto me he encontrado fantaseando sobre esta historia y me llama la atención tener estas fantasías cuando con otros temas no las tengo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imagino a los hermanos, dos mayores y uno menor, muchachos corrientes, viriles. De pronto, se encuentran entre ellos a "la niña", alguien que hace una vida completamente distinta de la de ellos, que se arregla y se pinta, durante horas incluso, delante del espejo, que tiene el derecho de ser caprichosa y muy señorita, los hermanos salen pronto de la casa a trabajar, con las ropas oscuras de los hombres, y ella se queda un rato más y luego se levanta a hacer las cosas de la casa, en la tranquilidad de las cuatro paredes, ayudando a su madre que trabaja fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niña tiene en su cuarto, muy visible, una foto grande de un novio, y muchas muñecas y tonterías. Los hermanos lo ven a veces, de refilón, al pasar, es otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ella se queja de que dejen el baño tan desordenado al salir, porque para ellos es como un sitio de paso, mientrsas que para ella, con las luces sobre el espejo, es uno de los cuartos fundamentales de la casa. Y sale de él, cuando se ducha, arrebujada hasta el cuello en su albornoz, con el pelo liado en una toalla, ya guapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es muy gracioso cómo aparece ahora el tendedero de la casa, con la ropa sobria y sosa de los varones, pero en medio, los colores brillantes y los adornos de las minúsculas prendas que usa la niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto es más o menos verdad, pero me intriga porqué me pone fantasear sobre todo ello. Procuro entenderlo y analizarlo, para ver a dónde me lleva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está claro que el elemento fundamental de la fantasía está en la diferencia de la vida de ella y la de sus hermanos varones. Es el contraste entre la vida de los varones y la de ella lo que me pone. Sólo por ella, no fantasearía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a la vida varonil de los muchachos, palabra, la de varonil, que veo como sinónimo de grisura, de esfuerzo, de trabajo, de sosera, pero también de responsabilidad, de seriedad, de dominio sobre las cuatro esquinas de la tierra (por eso es importante para mí que fueran cuatro, pero que ella se escapara por su ángulo, alegre y colorido como el de un parchís), veo algo muy distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ella la veo como con muchos más derechos, aunque se enfaden las feministas, o por lo menos con los derechos que me importan a mí: el derecho a ponerse guapa, el derecho a tener antojos dichos como con voz de niña chica y a que alguien se los haga, el derecho a no tener que trabajar en la calle, tan antipática, sino protegida por las paredes de la casa, donde de chica se encerraba a jugar a las casitas en la escalera, con otra nña, o a pintar tirada en el suelo; el derecho a usar ropa mucho más alegre y preciosa que la de los hombres, tan horrible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presencia de los hermanos me hace pensar en lo que yo veo en ella, es decir, en mí misma: diferencia, los varones por un lado y nosotras (ella) por otro. Diferenciarse, distinguirse de lo varonil, ésta es la ambición que nos hace trans.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y también veo una sutil cuestión de poder. Ellos, obligados a mostrarse fuertes, sólidos. Ella, con sus cosas. Amores, sobre todo. Romanticismos, fracaso, lágrimas, pero sin duda, amor. Lo más importante para ella, como para mí. Su acto de fe, su religión. Es decir, ella, en lo que le importa, aunque a ellos les parezca tonterías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego, ellos lavados, aseados, vestidos seriamente, pero ella especializada en una escuela de glamour casero, aunque sobre todo en el extracasero. Ambición: ser cantante, ser triunfita, ser admirada por todos, ser amada por todos, de Norte a Sur. Ambición trans.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, seguramente, esta historia me pone a fantasear. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116532000362350557?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116532000362350557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116532000362350557' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116532000362350557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116532000362350557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/12/anlisis-de-un-sentimiento.html' title='Análisis de un sentimiento'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116531973456018261</id><published>2006-12-05T12:53:00.000+01:00</published><updated>2006-12-05T12:55:38.540+01:00</updated><title type='text'>General Travesting</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 24 de octubre de 2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un curso de muchachos más que adolescentes ha decidido hacer una fiesta y, para que tenga su punto de especial, la norma básica es terminante: travestimiento general. Lo diré en seudoinglés, que suena mejor: General Travesting.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los varones, supongo. Las mujeres ya se travisten todos los días y sólo tendría sentido si, además, se disfrazaran estilo Chicago años 30 o Buenos Aires años 20; gomina, corbatas de nudo gordo, camisas negras, chaquetas ceñidas, pantalones a rayas, zapatos con tacón de tres centímetros, es decir, machistamente, poderosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que bailaran el tango teniendo bajo sus brazos a un muchacho travestido y rendido; demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso no creo que a ellas les interese mucho el juego. Aunque, ¿de quién habrá salido la idea? Tiene que ser de alguna; ninguno de ellos se habría atrevido a proponerla, pero sí a secundarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ellos sí. Con mucha risa, pero les interesa. Todos se travestirán. O casi todos. Algun hará una mueca al saber el proyecto y se irá a ocuparse de sus cosas, gravemente, radicalmente viril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la mayoría sí pueden imaginarse vestidos de mujer, aunque luego no sepan qué hacer con esa ropa, manifiestamente postiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según se van enterando, la preparación, en sí, es alucinante. Entre otras cosas, hay que prever que las chicas ayudarán a depilarse a los chicos. Eso significa, exactamente, suaves manos de mujer acariciando las piernas masculinas para despojarlas de su virilidad. ¡Guau!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O manos blandas, para quienes no aman a las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego, a maquillarse. Tú te quedas quieto, con los ojos cerrados, y las manos suaves pasan sobre tu cara. O las blandas, anda ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de quienes se han apuntado, alucinan con esa perspectiva. Y las chicas, también; sí por eso. ¿Por qué a muchas mujeres les interesa travestir a los hombres? ¿Es una cuestión de jugar con su cuerpo? ¿O es una cuestión de poder, una especie de desquite?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Judith afeitando delicadamente a Holofernes, antes de cortarle la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí, todo resulta oscuro, instintivo, animal. A primera vista confuso, pero en realidad muy simple, como lo son los esquemas animales que operan en nuestra mente. También resulta un poco sucio y vergonzoso, hay que admitirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero por qué tantos muchachos, heteros, viriles, van a travestirse apasionadamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que hay, lo primero de todo, una experiencia fundamental: la de liberarse de sus propios condicionamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sé lo que es ser varón; ¿cómo será ser mujer?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pulsión es más fuerte en los varones que en las mujeres porque ellos han tenido una represión mucho más fuerte, no sólo a la hora de hacer algo, sino hasta a la hora de pensarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mujeres han podido imaginarlo y hasta desearlo. "Si yo fuera hombre, no tendría que..." Han podido decirlo en voz alta, a sus amigas o a sus padres, protestando de su desigualdad. Ningún hombre con conciencia de serlo ha podido decir nada de eso, ni pensarlo siquiera. "A ver si va a parecer que soy maricón".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la curiosidad arrecia, sobre todo en la adolescencia. ¿Cuántos han fantaseado con ser, a lo mejor, hijos adoptivos, y querer conocer a sus verdaderos padres, a lo mejor unos aristócratas, y cambiar así la historia familiar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el deseo humano de liberarse de las circunstancias que nos amarran. También eso es común en el cambio de sexo: es soñar en una liberación de las circunstancias más definidoras, más confinadoras, el sexo, que nos obliga a conocer la experiencia sólo de la mitad de la humanidad y a desconocer radicalmente la otra mitad. Orlando, de Virginia Wolf, fue primero integralmente hombre y luego integralmente mujer; él si lo conoció todo; a condición de que olvidara la prmera parte de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me travisto y fantaseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Travestirse es por tanto, liberarse, por un momento, hacer algo intenso y serio, bajo el disfraz protector de las risas y las bromas groseras. Son ellas el verdadero disfraz; no la experiencia de cambiar de sexo durante unas horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para algunos, será descubrir una imagen conmocionante en el espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante unos minutos o unos segundos de soledad, aparecerá ante ellos la figura de lo que habrían podido ser, esbeltez y belleza inesperadas, gracias a unos toques de maquillaje, la gracia de la dulzura y la ternura que tanto echan de menos en sus vidas. Mirarán con emoción a esa mujer que hubieran podido ser ellos, miraran una imagen de mujer que se superpone sobre la de ellos, una mujer que soy yo, una mujer que no soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sacudida eléctrica de su sexualidad, involuntaria, se mezclará con la dulzura de la liberación; porque no sólo se ve, en el fondo del espejo, la figura habitual de sí mismo, se ve una figura de mujer que soy yo, y se superponen el ansia y el deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libertad y mujer, siempre lejana e inasequible, pero ahora capturada en mi propia imagen. Aquí está cercana, definitivamente a mi lado: es mi figura, mi doble, soy yo y no soy yo, sólo tengo que hacer así con los dedos para que reaparezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la fiesta, estoy prácticamente segura, no habrá la delicadeza de esas almas liberadas que emergen dando unos pasos torpes fuera de ellos para volver al cabo de unas horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habrá alcohol, habrá grosería, habrá bromas y un montón de risas. Las chicas experimentarán seguramente algo de malestar, la sensación de una farsa y de un fracaso, de algo que mejor que termine cuanto antes. Los chicos acabarán desnaturalizando de tal modo sus disfraces, que al final serán cuatro trapos envolviendo unas caras pintarrajeadas y unos brazos y unas piernas, a veces, fuertes y musculosos. Pero que no se juzgue precipitadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los disfraces, ya desagradables, son necesarios para ocultar los profundos procesos que los protagonistas experimentan. No se pone un hombre una falda sin que todo cambie. También ellos experimentarán vergüenza, al otro día, aunque la oculten con carcajadas. Pero que no sientan vergüenza; han experimentado el mayor deseo humano, la liberación de los condicionamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116531973456018261?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116531973456018261/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116531973456018261' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116531973456018261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116531973456018261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/12/general-travesting.html' title='General Travesting'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116531959029086105</id><published>2006-12-05T12:51:00.000+01:00</published><updated>2006-12-05T12:53:20.126+01:00</updated><title type='text'>Llamada y lamento</title><content type='html'>(Publicado en CarlaAntonelli.com el 31 de octubre de 2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo te va?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hooola...- contestas con voz cansada o lenta, como si acabaras de despertarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hace tres, cuatro meses, yo qué sé que no hablo contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, es verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La iniciativa de la conversación la tengo que llevar yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me han dicho que dejaste el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Síii... pero estoy a gusto, tengo un dinero ahorrado y puedo permitírmelo unos meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hija, qué envidia. Pero lo del corazón, ¿cómo te va?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ah, el corazón lo tengo en el congelador. Me interesa, ¿sabes? Me va bien; también descanso. Estoy descansando de rollos de trabajo y de rollos del corazón, ya ves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estás en realidad agazapada en tu rincón, como un gatito en un montón de ropa, protegido, a gusto relativamente, pero a la defensiva. ¿Te dejo estar? Eres mi amiga. Espero que seas capaz de salir de ese ricón triste. Tengo que intentar sacarte de él, tengo que ayudarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Venga ya, estás jodida. ¿Hablamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues sí, estoy muy jodida, pero ahora estoy por lo menos tranquila. Lo valoro, ¿sabes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No sales, verdad? Es que no te veo por ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Para qué voy a salir? De todas maneras, voy de vez en cuando al Sapho's, más que nada porque soy amiga de Beatriz, la dueña, y hablamos un rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me gusta también. Tiene el nivel de luz y el de sonido que me van. Iré algún día por si te veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te advierto que yo voy sólo por la Bea. No me entiendo ya con las lesbianas. Será que no entiendo, comentas sarcásticamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A lo mejor es que no te van las lesbis, sino las heteros, te provoco, tirándome en plancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Qué dices! A las heteros les van los tíos. ¿Es que yo soy un tío?, dices ya en tono de guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Lo soy yo?, digo gallegueando, técnica utilísima cuando no quieres comprometerte. ¿Lo somos nosotras?, añado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sé yo lo que somos nosotras?, dices, regallegueando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tiro a fondo, de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, yo creo que nos liamos con las palabras. Nos gustan las mujeres más o menos, pero a las lesbis les van las mujeres bios, no nosotras, las trans.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Es que yo quería mucho a Lucía!, dices de pronto, rompiendo a llorar. ¡Es verdad, la quería muchísimo, me ha dado la vida y la alegría y me las ha quitado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sorprende que tú, que tú, llores como una chiquilla. Que te hayas deprimido, lo comprendo, pero que estés rota hasta el punto de dejarte llevar, sin importarte para nada tu antigua práctica de dureza, de estar más allá de donde están los demás, de saber más que nadie, me conmueve y casi me divierte. Eres fuerte y orgullosa, pero también tienes tu alma y te hundes cuando algo la toca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me explico por qué me ha dejado. Todo iba tan bien y, de pronto, sin una palabra... Y por cierto, lo que dices de las lesbis y las bios y las trans, y yo qué sé, que parece que estamos hablando de alimentos envasados para bebés, no me ayuda nada, sabes, no me ayuda nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelves a ser la fuerte, Rosario la Fuerte. Pero ya he visto lo mucho (y más fuerte) que hay debajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, las lesbianas y los gays sienten debilidad por sus iguales, por sus iguales en experiencias, sentimientos, vaginas o vergas, menstruaciones o eyaculaciones, sus iguales en visión de la vida y del deseo, y nosotras no somos sus iguales, en tantas cosas, que aunque cierren los ojos, al final se nota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Entonces, rayos, dónde está mi pareja, la mujer que yo quiera y que me quiera y que me quiera como soy, trans o no trans, que ya no sé ni siquiera lo que soy?, dices con rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y dónde está el hombre que me quiera al que yo quiera, lo que he buscado toda mi vida, y nunca he querido ni he sido querida por nadie?, digo montándome también en la bicicleta de su rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Eso digo yo! ¿Dónde están?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Pues están!, respondo. Mira a Fulanita, y a Menganita, y a Zutanita, todas con sus parejas, hombres o mujeres. Las han encontrado. Todas las dificultades fuera, llevan años, son felices, más que muchas parejas heteros, o lesbis o gays, porque las parejas saben lo que hay y les gusta! ¡No se entenderá, pero es verdad, es la verdad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguimos hablando media hora más, pero ya hemos dicho lo que importa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116531959029086105?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116531959029086105/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116531959029086105' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116531959029086105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116531959029086105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/12/llamada-y-lamento.html' title='Llamada y lamento'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116041642238101746</id><published>2006-10-09T19:53:00.000+02:00</published><updated>2006-10-09T19:53:42.823+02:00</updated><title type='text'>Meditaciones sobre dos transexuales</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 28 de noviembre de 2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te he visto, sonriente y esperando unas palabras amistosas, a juego con tu sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He visto también a la niña escondida en tu hipotálamo. La veo justamente en tu sonrisa, que no es agresiva, que es dulce y alegre, que es inesperadamente tierna, frente a los dos metros exactamente que mides.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que hay algo vital, enigmáticamente vivo, en la transexualidad, esa niña o ese niño que duermen en el cerebro, invisibles a todo el que no sepa verlos, como lo demuestran incluso otras regularidades biológicas, incluso paradójicas y desconcertantes, pero reales, como el hecho de que muchas trans seamos altísimas y que muchos trans sean muy bajos. ¿La naturaleza es sabia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esto lo aprendí hace un montón de años, cuando encontré la primera amiga bio que me apoyó en mi cambio, y que cuando le dije, con total angustia, que una de las cosas que más me limitaban y me frenaban era mi estatura, me dijo: "Pero si estás dentro de los parámetros típicos de las transexuales: mira -estaba haciendo un estudio y me enseñó el papel-, la transexual más frecuente es de alta estatura y el transexual, de baja". ¡Gracias, María!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo visto, las estaturas forman parte de la preparación biológica, que no es que te obligue a ser trans, pero favorece que en ti ocurran determinados procesos psicológicos que pueden hacerte transexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de ellos es el que te está pasando a ti, Oriana (te llamas Oriana no por la Fallaci, sino por la duquesa de Guermantes, de Proust) Lo llamo la soledad intencionada. Es verdad que últimamente has tenido algunos golpes, todos en la misma dirección, que te han ido dejando sola. Tu amiga Equis tiene una pareja nueva y, como están tan unidos, no queda tanto sitio para ti como con su pareja anterior; tu amiga Zeta hace su vida; tu amigo ha tenido que irse de donde vives y eso os ha dejado desarbolados, al uno y a la otra; no más el canto de su compañía; no más comidas con él; no más televisión a dos; no más salidas a los bares de ambiente, tan apasionantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es como si una larga serie de ramas se hubieran desprendido y salido volando del árbol de tu vida, para replantarse bastante más lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo que resulta intrigante, es que en vez de desesperarte por este repentino ataque de la soledad contra ti, lo estás acentuando por tu cuenta. Tienes el deseo de desprenderte de las demás ramas, que vuelen como las otras, que dejen tu tronco pelado y blanquecino. Te desprendes de amigas y de amigos, no coges el teléfono, suprimes la línea, no contestas los mailes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas dejas, fantasmática, la presencia imaginaria de la rama de tu amigo, pero aclimatándote, porque sabes que lo real es que está lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te das cuenta de que puedes jugar a este juego tan peligroso porque ya has hecho tu cambio, porque tienes bastante con él, por alguna razón misteriosa, porque vives ya perpetuamente al cabo de tu camino, donde has querido llegar. Si no hubiera sido`por eso, te hubieras sentido sola o solísima, humillada una vez más, desesperanzada hasta echar fuera la bilis de toda tu vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tan importante es ser trans, plenamente, que puede compensar incluso la soledad y desearse incluso estar sola, para ser mejor una misma, una frente al mundo, orgullosamente sola, la frente siempre alta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamante, Oriana, para no tomar ese camino que a tí misma te parece alarmante, has visto a Pepona, y a la niña que duerme en su interior, porque has echado de menos no haber aceptado, cuando te invitó a que fuérais a cenar juntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fortuna, echas de menos a una amiga, lo que te hace darte cuenta de que es la misma soledad la que, unida a tu orgullo, te hace exigir más soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sabes que la soledad no es buena: una amiga sencilla, alguien con quien simplemente hablar, sentada a tu lado en el solecito del invierno, es infinitamente más dulce, más tierna, más viva, que cualquier soledad. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116041642238101746?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116041642238101746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116041642238101746' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041642238101746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041642238101746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/10/meditaciones-sobre-dos-transexuales.html' title='Meditaciones sobre dos transexuales'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116041621255503225</id><published>2006-10-09T19:47:00.000+02:00</published><updated>2006-10-09T19:50:12.566+02:00</updated><title type='text'>El lado masculino de la Luna</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en su primera versión en Carajillo Queer, el 4 de diciembre de 2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera Parte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sexología de Proust, tal como la expone en el Capítulo Único de la Parte Primera de “Sodoma y Gomorra” es muy sencilla, o demasiado sencilla para ser verdad: dice que lo que se es, se siente. Los dos sexos se atraen siempre, sostiene, se tienen que atraer siempre por diferentes, por lo que si un hombre se siente atraído por otro hombre, es que no es un hombre, es un hombre-mujer, como él dice. Opinión de la que abominan, puede ser que con razón, muchos homosexuales, pero en la que se reconocen otros muchos e incluso reconocen a muchos de los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para lo que me ha servido este Capítulo Primero es para hacerme ciertas preguntas y darme ciertas respuestas sobre mí. Yo digo, también con fundamento, que no es verdad lo que Proust suponía, si lo generalizamos: hay hombres homosexuales muy masculinos, activos o sin distinción de actitud. Pero, por lo que respecta a mí y sólo a mí, me ha permitido admitir una verdad siempre negada: que yo soy varón, aunque ambiguo. O quizás muy herido. Y que eso es lo que me hace transexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que digo antes de los homosexuales muy masculinos, sé que hay una diferencia entre identidad y orientación, que pueden ser convergentes o divergentes. Pero en mí no hay esa diferencia, sino una coherencia bastante clara, que es la que me ha resultado reveladora. Hablando de orientación, sé que siento agrado por la mujer (“hasta el último centímetro de su piel”) y rechazo en principio físicamente al hombre (“cuestión de química”); pero sólo en principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el colegio en el que enseño, soy amable espontáneamente con las muchachas y tenso con los muchachos, hasta el punto de temer que se note mi orientación. Hablando de identidad, sé que en el fondo de mí siempre me he sentido suficientemente masculino, si bien no del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué he querido en este caso convertirme en mujer, sin conseguirlo, ni ya desearlo, puesto que tengo bastante con ser transexual?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo que sé las explicaciones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera ha sido mi rechazo de corazón al mundo masculino, tal como lo vi representado en concreto por mi destartalado colegio y mis ásperos compañeros de colegio. Es que no vi otra cosa, que espero que exista en alguna parte de la Tierra. En todo caso, fue un rechazo masculino de lo masculino: con rabia y desesperación, o con miedo furioso y aborrecimiento. Eso se llama teóricamente disforia de género. O sea, que puedo dar un paso más en mi definición: Soy un varón disfórico de género, desde los ocho o nueve años, pero sobre todo desde la pubertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había diferencias reales entre mis compañeros y yo, desde luego: yo reflexivo, frente al fanatismo del fútbol; yo sensible, frente al gusto por la crudeza en todo; yo delicado, frente a un voluntario sumergirse en la grosería. Pero no por ser reflexivo, sensible y delicado se deja de ser varón; y aparte de esas cualidades, tengo un genio fuerte, soy arrogante y seguro, incluso muy combativo, lo que es más frecuente entre los hombres que entre las mujeres y tiene algo que ver con los andrógenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en cambio, me deja fuera de la masculinidad la constatación no ya de mi indiferencia a lo que fue la genitalidad masculina en mí, sino incluso de mi rechazo y desagrado. Nunca he deseado ni comprendido cómo se puede desear relacionarse en tales condiciones con una mujer. Tampoco he entendido por qué a otros les agrada que formen parte de su cuerpo esos órganos tan feos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que yo haya querido tener, por lo más mínimo, órganos femeninos; es que no me ha interesado tener órganos masculinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso, es como si yo hubiera nacido castrado cerebralmente, sin relación entre el cerebro y los genitales, y eso hubiera permitido realmente que pudiera extirpar esos genitales, sin trastorno alguno, o más bien con alivio. Quizás ese punto precisamente y no otros, en medio de los que se desarrollaron en conformidad con mis cromosomas, fuera el efecto de la relativa desmasculinización física que posiblemente experimenté en la gestación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda, ha sido el amor o el deseo hacia la imagen de la mujer. Una posibilidad de imagen de mujer que he visto fantasmáticamente como Narciso vio la suya en el espejo del agua, que me ha estremecido en el espejo de cristal, como puerta de otra realidad, entrevista al travestirme y que, por tanto, se ha materializado y se ha superpuesto sobre la mía propia, decepcionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprendí muy pronto, con quince o dieciséis años, que yo deseaba a la mujer en mí, que el deseo se transformaba inmediatamente en asimilación, confundiendo lo que veía con mi propia corporalidad, como si mi amor saliera de mí para retornar sobre mi propio cuerpo, demasiado pronto, un bucle demasiado cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, me sigue tranquilizando tanto verme en el espejo y mirar mi figura como mujer: no me veo a mí, veo a una mujer. Por eso, el espejo llega a ser un órgano de la psique transexual, una parte de su cuerpo, una función necesaria para su equilibrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O simplemente ver mi sombra en el suelo cuando camino, una agradable sombra de mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué llega a ser tan persistente y continua esta impregnación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También lo sé muy bien hace tiempo, desde los treinta y tantos años esta vez y ésta es la explicación: porque no ha llegado a formarse en mí otro órgano afectivo que debía haberse formado, como en otros varones, precisamente por el principio de todo, por el rechazo radical a los otros, lo que en ellos se forma con toda naturalidad, un cariño de los muchachos por los muchachos, una compañía y a veces una admiración y un orgullo, una identidad fundada en la homotropía, otro factor necesario para formar una afectividad madura: un eres mi amigo, un yo soy tu amigo, un yo soy como tú, un me alegra ser como tú, me emociona ser como tú, tan fuerte e indudable como se forma en la inmensa mayoría de los varones y de las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa identidad emocional, la homotropía, funda la satisfacción de los varones en ser varones y la de las mujeres en ser mujeres; constituye una especie de barrera natural para evitar lo contrario, que la heterosexualidad lleve a un deseo de fusión sin límites.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a falta de esta identidad emocional, que debería haber sido masculina, y que resulta básica para el desarrollo personal, he tenido que formar esa especie de identidad suplente que consiste en que ha quedado vía libre para la fusión con la imagen deseada de la mujer, en el ser yo y no ser yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la identidad de fusión no era una identidad femenina: la experiencia me ha enseñado poco a poco lo diferente que soy de las mujeres y que no me puedo reconocer a ellas; la identidad la he formado con la imagen de la mujer vista desde fuera, como si me hubiera recubierto con su manto, no con el sentimiento de ser mujer visto desde dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, al mismo tiempo que decidí definirme ya como transexual (es decir, como no-varón), liberado ya de mi rechazo, emancipado de mi destino, pude empezar a sentir una especie de homotropía que me ligaba a los gays, a los que acepté como mis semejantes, por la delicadeza, la afectuosidad, la sencillez no prepotente, cuyos contrarios había yo rechazado en los varones heterosexuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proust me habría dicho que, por ser varón, yo amo la feminidad latente en los hombres-mujeres; pero a la vez, por ser varones, no puedo amarlos del todo, aunque puedo reconocerme en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo por estos rasgos identitarios se diferencia este concepto de la autoginefilia de Blanchard, pero no de las últimas concepciones de Anne Lawrence. No es el placer parafílico el motor primario de la transexualidad, hipótesis principal de la teoría de Blanchard, sino el vacío identitario, aunque la parafilia puede funcionar luego como un motor secundario pero muy fuerte y decisivo. La disforia de género, por su parte, es lo que causa ese vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es la excitación la causa, sino el efecto de la transición de sexo. La causa está en el problema de identidad o hueco en la propia estima; una vez que surge la idea de la transición como solución simbólica, se produce la excitación. Ése es el esquema de las parafilias, a mi entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto, por ejemplo, que como dice Lawrence, los tratamientos de disminución de la libido que se usan para las parafilias, pueden disminuir las fantasías y la tensión transexual, y hasta permitir un modus vivendi sin realizar una transición, pero no anulan la necesidad de esa identidad vicaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la razón de que la necesidad de la transición se siga sintiendo aun después de que el tratamiento hormonal o la operación anulen la excitación, porque no dependen de ella, sino del problema de identidad que provoca la disforia de género.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es en efecto sólo excitación, sino lo que hay antes de la excitación, porque en nuestra realidad no hay sólo un deseo, sino también una necesidad, por la disforia de género y la falta o vacío de identidad, que la identidad vicaria repara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé, por mi parte, que según me masculinizo, no me hace falta sin embargo renegar del hecho de que en mi vientre no haya un sexo masculino, lo que me tranquiliza profundamente; cuando estoy durmiéndome, mi mano va a veces allá, para guardarse en la ingle como cerciorándose y pacificándose; no hay excitación ni masturbación; hay sólo un “aquí no hay nada”, como si dijera “estoy en mi casa”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese sentimiento puede convertirse fácilmente en saber que ese vacío es la forma de ser masculino a mi manera. La castración total se vuelve mi signo de identidad personal como varón; y me complace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me reservo el derecho de transmitir socialmente todo eso mediante el uso de la falda, compatible con los chaquetones militares que me gusta llevar; y la entrada en los aseos de señoras, lo que también me tranquiliza, porque ya no podría soportar entrar en los de hombres heterosexuales. No pretendo decir con todo ello “soy una mujer”, sino más bien “no soy como los hombres o por lo menos como la mayoría de los hombres”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás, si existieran, me parecería más real y aceptable y simpático entrar en aseos de hombres ambiguos (homosexuales, etc), pero como no existen, entre las dos posibilidades socialmente vigentes, me decanto por la que menos me molesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero mi equilibrio está en conocer el matiz de la ambigüedad, puesto que es verdad que no soy una mujer y cada día me reconozco menos entre ellas y me resulta más insoportable figurar o que me supongan una de ellas. Soy un varón, un joven, un bello y nostálgico adolescente que ha tenido que vivir una vida dura y ha pedido acogida temporal, exilio, entre las mujeres, hasta que ha llegado el momento de salirse de su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hablo aquí para nada de las transexuales que aman a los hombres, desde el fondo de todo su ser. Como no soy como ellas, mejor dejaré que alguna de ellas se explique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero hay, más allá de lo evidente, algo en mí que se pueda llamar femenino?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No es femenino, propio de la sexualidad femenina más profunda, lo acogedor, lo envolvente, mientras que lo masculino es lo asertivo, lo impositivo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y no soy yo acogedor y envolvente, no concibo la vida como una integración de todos, empezando por mis propios alumnos, sin más ejercicio de poder que recibirlos a todos en el espacio que creo para ellos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no era eso lo que sentía en mi niñez, cuando concebía mucho más profundamente los principados que quería fundar, con ansias acuciantes, como una proyección absoluta de mi poder y de mi persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verdad que, cada vez que acepto una identidad masculina, me amenaza una melancolía irremediable, un ¿para qué vivir?, como el que siento ahora mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero no será por confundir una vez más mi identidad masculina con la identidad convencional, o standard, o heterosexual, y por negarle un lugar a mi sencilla y real ambigüedad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segunda Parte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo escribir mi vida en clave masculina pero ambigua y voy a intentarlo para comprobarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que puedo acordarme, recuerdo sentimientos tan masculinos como que adoro a mi madre y la admiración por mi padre, luego convertida en tensiones constantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sabía que era el preferido de mi madre mientras que mi hermana era la preferida de mi padre, y eso me parecía justo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el primer recreo que tuve en el Colegio, con siete años, descubrí el soto de árboles que había al final del campo de fútbol, en unos parapetos de tierra, diques de una gran acequia, en la que, entre los troncos y la espesura, había como senderos que descendían trillados y pisados. Era un sitio perfecto y enseguida les propuse a mi compañeros que jugáramos a una guerra y que yo fuera el Capitán General. La propuesta fracasó, y sentí que era para siempre y que no tenía nada que hacer para mandar a mis compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la realidad del colegio, yo veía que mis compañeros eran ásperos y me parecía que también debían de estar a disgusto, sólo juntos porque estaban obligados, como yo. Entonces la noción de la diferencia se instaló en mí con firmeza. Quise primero huir de aquel colegio y haber sido una niña para tener derecho a estar en el de al lado, mucho más civilizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego me reconocí en el niño de “Capitanes Intrépidos”, con sus rizos negros como los míos, sus ojos grandes y oscuros como los míos y sus facciones finas como las mías. Spencer Tracy lo rescató del mar y lo envolvió en un cariño paterno, viéndolo como un pescadito que ya podía dejar de llorar, como yo lloré en cambio con todo mi corazón al verlo. Le enseñó a ser grumete del barco, algo que ya no pude dejar de recordar y que siempre me hubiera gustado ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me interesé constantemente, en Almuñécar, por los barcos pequeñísimos que veía pasar por el horizonte, símbolo de la libertad de los navegantes, especialmente por los petroleros que dibujaba esquematizados constantemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela de los guardiamarinas británicos y su navegación por los Mares del Sur, con los uniformes blancos que eran la representación de su buena educación, su compañerismo y su alegría, que me hicieron llorar desesperadamente, con trece o catorce años, por la belleza de esa experiencia que yo hubiera querido compartir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con diecinueve años, el sueño de mi amistad por correspondencia con Philippe, en quien vi primero una fragilidad y desamparo parecidos a los míos, en aquella foto en la que se le veía delgadito y con un taparrabos sobre el césped de su casa, ante las trepadoras del muro, y enseguida la libertad de movimientos, por tres continentes, la experiencia y la seguridad que yo hubiera querido tener, enseñándome a vivir como un hermano mayor y a disfutar de la belleza de la vida y, lo que es más, entregándome un cariño continuo y tierno que me sorprendía y me parecía inmerecido, y que me parece revivir, escribiendo con él, a dos manos, con un estilo que puedo con placer y emoción hacer mío en estas líneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belleza de su seguridad, de su desenvoltura, de su alegría y de su cariño constante hacia mí. No comprendía que yo quisiera vestir de mujer, pero si yo lo hubiera encontrado, compartiendo su homosexualidad en forma de cariño feliz y agradecido, hubiera podido deshacerme en la práctica de mi transexualidad, dejándola como un símbolo callado en nuestras relaciones, y a veces musitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No homosexual, sino homotrópico el resto de mi vida, sintiéndome estimulado por figuras masculinas parecidas a mí, tal como quise imaginarme bajo el nombre de Ambiguo, el que corresponde a la imagen juvenil y radiante que tracé de mí en el relato de mi figurada relación con el explorador y aventurero cansado que fue el Philippe real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa imagen de sensibilidad extrema, de gentileza y delicadeza física, de apariencia andrógina pero fondo masculino, se quedó clavada en mí e imaginada como si estuviera fuera de mí, en el compañero ideal que siempre veo asociado con mis recuerdos de Argel, sobre todo con el soto de eucaliptos y el poniente que transparentaban, en mis veintisiete años, con su rostro ovalado, su tez morena y sus manos de dedos finísimos (lo había visto en la realidad, materializado durante un minuto en el Café Flore, durante mi fugaz visita)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Argel otros momentos, relacionados todos con la imagen del mar, color pastel, desprovisto de brillos, han quedado unidos a la nostalgia de Philippe, que pudo estar junto a mí en la calle en cornisa, que entrecortaba el mar, o en la plaza con árboles grandes abierta del todo a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo mes de agosto del noventa y uno, en que decidí entrar en mi realidad, el reconocimiento de la diferencia al haberme definido como transexual me permitió por primera vez admirar la masculinidad diferente de los dos jóvenes y el maduro montañero barbudo, homosexuales, de Cogam, en quienes gocé al ver la naturalidad de sus caricias en los brazos, o los besos afectuosos al despedirse, signos de una amabilidad y una ternura que yo casi no había visto nunca en los hombres y que me hicieron pensar que si los hubiera encontrado en el colegio, no hubiera sido transexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo justificado y realizado en el noventa y tres por la existencia de Jorge, su realidad por fin palpable, que debo mantener ahora junto a mí, en la distancia, por teléfono, como antes mantuve la relación con Philippe, por carta. Únicos cariños, único sentido de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verdad que, si pienso en la imagen, encuentro mucho más profundamente mía la del jersey negro y la falda negra y larga de pana que me pongo en algunas ocasiones que la de los chaquetones militares de diario, pero me doy cuenta de que encuentro la inspiración de aquella figura en la del muchacho bello y ambiguo que me hubiera gustado ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque eso es la expresión quizá de algo que hay en mí que es masculino sólo a medias, o masculino no del todo, que es lo que trato de expresar a voces, para señalar la diferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que prefiero vagamente o me inclino hacia las mujeres, pero no sé lo que es desearlas (salvo una vez fugaz) y sobre todo no sé qué es que el deseo sea insistente, persistente, obsesivo. Asimismo, en principio rechazo a los hombres, que me parecen feos en general, como deformados, y cuya química pone de punta a la mía pero siento ternura por los homosexuales e interés por los hombres ambiguos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estoy cerca de ellos, siento el deseo violento de acariciarles o que me acaricien, como una tensión o necesidad física, como un cosquilleo, o me agrada sentir e pinchazo de una mejilla áspera contra mi mejilla, o una barba espesa y blanda como el pelo de un animal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También hay diferencia en que me tuve que enterar, por un escrito, de que los hombres corrientes sienten el deseo de penetrar. Yo tengo que imaginármelo. Por eso, cuando me operé, no me sentí mutilado, sino ajustado, dentro de un límite que me conmueve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es de ser un hombre como otro cualquiera todo esto; es tener una vena intersexual, que se expresa en estos sentimientos, o en la falta de ellos, independientemente de cuál sea mi identidad, que es sólo el concepto que tengo de mí. Esto es quizá lo que me da derecho a ser como soy y la única manera de expresarlo hoy día es viviendo como vivo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116041621255503225?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116041621255503225/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116041621255503225' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041621255503225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041621255503225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/10/el-lado-masculino-de-la-luna.html' title='El lado masculino de la Luna'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116041605830327005</id><published>2006-10-09T19:45:00.000+02:00</published><updated>2006-10-09T19:47:38.306+02:00</updated><title type='text'>Judd frente a Judy</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 5 de diciembre de 2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy más admirada que nunca con las gradaciones que hay en el proceso transgénero de femenino a masculino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de los programas de televisión del corazón he visto a Judd y sus historias amorosas con Noemí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Judd es un muchacho, visiblemente, de pelo muy corto, delgado, rostro alargado y aire seguro y algo descarado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lleva una camiseta suelta y gesticula con desenvoltura, despatarrado en su asiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo asombroso es que usa el género femenino para hablar de sí, y la presentadora, cuando se le dirige en relación con Noemí, dice "vosotras", con su plena conformidad, desde luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sea, que Judd no tiene inconveniente en asumirse como mujer, seguramente le encanta incluso, a la vez que le encanta llegar a los límites del género masculino, pasar o casi más allá de ellos, porque su cuerpo, por la calle, andando seguro a grandes zancadas, la tabla del pecho lisa o casi lisa, las piernas delgadas metidas en vaqueros de tubo pero arrugados, a lo mejor, puedes cruzar sin novedad entre un grupo de muchachos como otro cualquiera de ellos, reto que suele hacerte mucha gracia e incluso provocarte una sonrisa que disimulas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo parecido he visto en el matrimonio legal de dos personas, compañeras de cárcel, a las que en la foto se ve con profunda alegría. De las dos personas, una iba con elegante traje de varón, la cabeza rapada y una chaqueta muy bien cortada; su aire de jovenzuelo era tan indudable, que tienes que preguntarte: ¿Cuál es el género gramatical que usa para hablar de sí, el que ha conseguido el cariño de su esposa, con qué género le habla ésta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen, es como si la transición del género femenino al masculino fuera una serie de escalones muy largos, de poca altura cada uno sobre el anterior, casi como una rampa que, vista por fuera, comienza donde una chica se pone con gracia chaleco ajustado y pantalón ancho de gángster, y camina moviendo las caderas, a bandazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque, visto por dentro, se sabe que cuando alguien es un serio y severo transexual, puede no aceptar ninguna relación con la que oscila en una fiesta con su pantalón y su chaleco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se ha observado muchas veces la asombrosa diferencia con el proceso de transición del género masculino al femenino y se ha entendido también sobre la base de las relaciones de poder, pero simplistamente. Es verdad que, desde fuera, y en general, se puede permitir la transición de lo femenino a lo masculino, entendiéndola como cuando un niño juega a ser mayor, pero no se soporta la transición de lo masculino a lo femenino, si implica debilitamiento y apocamiento. Recuerdo a un mariquita mayor que yo que era martirizado hasta por los chiquillos porque su estilo era muy apocado y encogido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la transición de lo masculino a lo femenino no tiene por qué ser de lo fuerte a lo apocado o lo tímido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propongo el experimento mental de, en vez de "una" Judd, tan decidida y firme, imaginar "un" Judy, como los he conocido, encantador, de facciones finas y hasta femeninas, con el pelo algo largo, suelto y limpio, también delgado, cazadora y pantalón de hilo blanco y camisa negra que invita a adivinar si el pecho es plano o tiene algún relieve, y quizás sólo hay una voz algo grave que especifica el sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando existe Judy (¡claro que existe!; estoy viendo a mi amiga Eme Jota), hable o no hable de sí en femenino, es tomado con toda seriedad, como lo es Judd; es capaz de generar el mismo respeto, proporcionado a su elegancia y su desenvoltura, que es lo más temido por quienes tienen que temerlo y lo que pone las relaciones de poder en su sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si entrase en un debate en televisión, me imagino los mensajes de simpatía del público, que correrían por el pie de la pantalla, diciendo cosas así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Judy, eres el mejor"; o "Judy, tío, deberías ser una tía"; o "Judy, tío weno, eres lo + alucinante k ay akí".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos esos mensajes irían firmados, posiblemente, por mujeres, que se cortan menos, pero podrían ir firmados también por hombres. La ambigüedad es sexy, siempre, como lo prueba la fama de Leonardo di Caprio cuando era un muchacho que parecía una muchacha vestida de gángster.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también, la práctica de la ambigüedad puede ir avanzando hasta llegar a ponerse una falda y que resulte natural (cuando Eme Jota se pone la de charol rojo, resulta deslumbrante y sigue siendo ambigua) y jugar con el pelo largo, o la peluca, y las mil formas que puede tomar. Muchas veces se trata de jugar a la heterodoxia de las formas, no partir de parecer una mujer clásica, en lo que casi siempre fracaseremos, sino una persona que vuelva locos a los demás por ser única en el género.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116041605830327005?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116041605830327005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116041605830327005' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041605830327005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041605830327005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/10/judd-frente-judy.html' title='Judd frente a Judy'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116041594229671814</id><published>2006-10-09T19:44:00.000+02:00</published><updated>2006-10-09T19:45:42.296+02:00</updated><title type='text'>Entrevista o entremirada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en CarlaAntonelli el 12 de diciembre de 2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subes por la avenida con un aire un poco perdido, como si estuvieras a punto de dar media vuelta y huir, y desde el primer momento no sé si eres hombre o mujer, aunque más bien me inclino por lo segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevas el cabello semicorto, recogido tras las orejas y en la piel pálida de tu cara hay algunas espinillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te has puesto una rebeca gris, completamente discreta, y los dedos de tus largas manos se mueven delicadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo la rebeca hay una camiseta de cuello redondo e, inesperadamente, bajo ella, el pecho es liso como una tabla, haciéndote parecer un hombre en vez de una mujer, una figura incompleta, como una talla sin terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablas con una voz tan suave y tan insegura...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, a tu lado, hablo tan rápidamente y con tanta seguridad, tanta decisión, que me doy cuenta de pronto de que estoy fuera de lugar, y lo peor, que no sé cómo remediarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el camino me entero de que hoy es tu cumpleaños, veintitrés. Luego me enteraré de que mides 1'73 y de que calzas un discreto 41.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Pero es lo único que me ha parecido masculino en ti, tus zapatos negros y algo estropeados, un poco grandes bajo los pantalones, cuando los he mirado fugazmente)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablamos en la semioscuridad del bar y el ruido ambiente, por lo que casi no oigo tu leve voz ni veo de tus mejillas más que el ligero resplandor de tu piel dulce y lisa, ni un asomo de aspereza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me doy cuenta de que te acepto íntegramente, me impresiona tu perfección inequívoca, me emociona ver en ti el juego extraño de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cerciorarme, tengo que preguntarte si ahora eres hombre o mujer, pero seguiré temiendo que seas una mujer rara, que quiere fantasear y jugar con mi credulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por contraste contigo, yo me siento irremediablemente grande, alta, fuerte, segura, según voy respondiendo a tus preguntas, masculina, en una palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo soñar con que mis manos y mis dedos se muevan con la misma indefensión que los de tu mano derecha, en los que veo el resplandor blanco de un anillo de plata, ni que mis brazos se replieguen tan inofensivamente sobre un torso delgado como el tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú me cuentas que más de una vez los hombres se han vuelto hacia ti, sintiendo a la mujer que hay en ti, y de pronto yo he notado una punzada de excitación ante ti, que puedo dividir en tres escalones: que hoy por hoy eres un muchacho; que pareces una mujer; y que yo quisiera ser como tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero de momento lo único que me digo es que estoy sintiendo lo que ellos y que me estoy mereciendo el seguro rechazo que traslucen tus palabras, en mi caso agravado por comprender que soy como un viejo verde (o una vieja verde), lo que quiere decir, para quien sea amable, que fulguran en mi mente los sueños de que mi juventud se renovara eternamente, ansiosa de vida como está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero con humilde realismo, procuro que nada de ello se transparente en mi manera de hablar, en mis preguntas, en mis elogios que no puedo reprimir, aunque me temo que no es posible que no te des cuenta, y que lo estoy dejando ver, cayendo en el ridículo y en tu anatema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor es que, verte junto a mi, o figurarte junto a mi, despierta los reflejos de una masculinidad que creía extinguida, perdida en el desierto infinito de la vida, felizmente ida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo mi figura cuadrada como un armario, protectora necesariamente de tu indecisión y tu inseguridad, deseando protegerte. Estoy en mil batallas, no voy a renunciar a ellas, aunque la mayor es contra mi, contra este papel que me ha tocado en el lado malo, tan irremediable que, según se despliega, ni siquiera echo de menos ya ser como tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos despedimos, ¿para qué me has buscado?, me intrigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me desconsuela y me consuela ver en ti, según te alejas bajando la avenida, un súbito desgarbo masculino, que quiere ser femenino sin llegar a serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No andas con la liviana cadencia de una mujer, sino con una rigidez que quiere doblegarse. Bueno, no eres tan perfecta. ¿Qué has buscado en mí? ¿Qué has encontrado? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116041594229671814?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116041594229671814/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116041594229671814' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041594229671814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041594229671814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/10/entrevista-o-entremirada.html' title='Entrevista o entremirada'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116041583696392781</id><published>2006-10-09T19:43:00.000+02:00</published><updated>2006-10-09T19:43:56.966+02:00</updated><title type='text'>Un nacimiento</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 19 de diciembre de 2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Papá! –te dije- ¡Nos hace falta musgo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso fue bastante para que a la mañana sigiuiente tomásemos la orilla del río arriba en busca de unos remansos en los que las peñas y la tierra entera parecían terciopelo suave, del musgo espeso que lo cubría todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo estaba feliz y orgulloso con mi padre, que sabía encontrar el musgo lo mismo que hacer las cometas de caña y de papel que planeaban como águilas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre empezó a levantar con mucho cuidado el musgo, usando un cuchillo de monte que tenía, y yo le imitaba, con un cuchillo de mesa casi sin filo, mirando cómo lo hacía él y duplicando, es un decir, los montoncitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con dos cajas de cartón subimos a la casa y pusimos el musgo fresco en el Nacimiento. “Ahora hace falta humedecerlo”, dijo mi padre, y con sus manos de largos dedos, que yo amaba, tomó un frasco de plástico blando, de los de colonia, lo llenó de agua, y esparció con cuidado gotas minúsculas que el musgo debió de beberse con agradecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Nacimiento, toda la familia tenía su figurita. Yo era el protagonista, lo que me daba un sentimiento de posesión del conjunto entero, porque me llamo Manuel y mi padre me había dicho que mi nombre era el mismo que Jesús, por lo que quien a mí me representaba, era el mismo Niño Jesús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermana, Angelitas, quién iba a ser, sino el Ángel que volaba, bueno, que colgaba por encima del portal. Pero era todavía muy chica y no se enteraba. Mi madre era una pastora, una figura grande, muy guapa, que con su saya larga se iba acercando. Y mi padre, cuando hicimos la adjudicación de las figuras, sacó otra que traía envuelta en papel blanco cebolla de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Pero parece otra pastora!”, chillé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, era otro pastor, pero tan joven y sin barba, que parecía una muchacha. No llevaba turbante, como los otros pastores, sino el manto plegado sobre la cabeza, como las mujeres, y sólo se sabía que era un pastor porque no llevaba la túnica hasta los pies, sino una corta hasta un poco más debajo de las rodillas. “¡Lleva falda!”, dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡No!”, dijiste, poniéndote encendido, “¡es una túnica corta, como la de los soldados romanos!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me conformé mucho, mirándolo con alguna prevención. Me hubiera gustado que mi padre fuera el leñador barbudo que teníamos, grande, también con minifalda, que iba cargado con un haz de palos de verdad, representando la leña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando cavilosamente al pastor que había traído mi padre, pensé que, todo lo más, parecía un ángel sin alas. Además, llevaba doblada una rodilla, como si iniciara una genuflexión, porque su sitio era indudablemente delante del portal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El ángel sin alas”, pensé, con cierta preocupación, queriendo hacer mía aquella imagen de mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las imágenes de mi padre eran muy complejas. Porque era militar, piloto de helicóptero, y había estado en Kosovo, Nicaragua, Afganistán…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo entonces no lo sabía, pero mi padre pedía sistemáticamente ir voluntario a esas misiones. El pretexto que le daba a mi madre, por lo visto, era el económico, porque los expedicionarios ganaban más, pero de todos modos, después de una de esas misiones le dieron una condecoración y todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso me daba una imagen suya que me gustaba mucho. Cuando íbamos en nuestro auto por las carreterillas del pueblo donde teníamos una casita para los fines de semana, teníamos que pasar por unos descampados desolados, sólo llano y cielo, en los que a veces el viento levantaba tornados de polvo que a mí me recordaban los helicópteros aterrizando en lo más lejos, tal como se veían en la televisión. Y mi padre había estado allí, y había hecho algo bueno para los desgraciados que vivían allí. Mirando por la ventanilla todo aquello, me gustaría ser como mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó el tiempo y llegó el año en que mi padre nos dijo que cambiaba de sexo. Luego te he discutido muchas veces que debió de ser antes o después, antes, para que yo hubiese crecido sabiéndolo todo desde siempre, o después, cuando ya pudiera comprenderlo todo como lo que se habla entre adultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero me acuerdo muy bien de que lo primero que se me vino a la cabeza fueron tus manos levantando delicadamente el musgo y regándolo con amor. Luego, como un relámpago de confirmación, el ángel sin alas. “¡Estabas preparándonos!”, y otras muchas historias similares. Pero me resistí. “¡Pero tú eres piloto de helicóptero!”. “¿Y qué?”, dijiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Soy tierno o soy duro?”, añadiste, mientras digería esas dos palabras. “Soy las dos cosas, ¿verdad?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se me pasó la impresión, lo comprendí todo. Eras el ángel sin alas, el ángel sin alas estaba a mi lado, como lo había estado siempre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116041583696392781?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116041583696392781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116041583696392781' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041583696392781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041583696392781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/10/un-nacimiento.html' title='Un nacimiento'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116041567059748482</id><published>2006-10-09T19:38:00.000+02:00</published><updated>2006-10-09T19:41:10.620+02:00</updated><title type='text'>A un lado del camino</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 1 de febrero de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo unos meses trabajando y estudiando sobre temas muy grandes, como la filosofía tan necesaria para este tiempo, o la parte que tuvo mi padre en la Guerra Civil, o sobre los pueblos islámicos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo me interesa y me apetece pensar sobre todo esto, sino que sé que es importante y puede ser del interés de otras muchas personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, hace ya años que he entrado en algo increíble que es la rutina como transexual, lo que significa que he encontrado la manera de ponerme cómoda y de hacer mi vida no pensando a todas horas en el género, más bien lo contrario, pensando en todas las cosas menos en el género, lo que le pasa a todo el mundo, cuando está libre de nuestras preocupaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O mejor dicho, como me veo a gusto cuando voy al trabajo y me veo de refilón en una puerta de cristal, con mi falda debajo de las rodillas y ahora mi chaquetón de plumón, grande como un saco de dormir, igual de cómodo, o entro sin pensarlo mucho en los aseos de mujeres… me dedico a inventarme dificultades y problemas, más teóricas que prácticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sea, que entre que tengo la mente puesta en otras cosas muy serias y valiosas y que como transexual puedo no pensar en la transexualidad, cuando de pronto me acuerdo de ésta me parece algo muy lateral, y muy pequeño, en medio de los grandes problemas de la vida…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que de pronto, veo a una personilla sentada a un lado del camino, con el pelo lacio y larguillo, peinado como un casco, y un abrigo gris y largo, con las solapas levantadas, entre las que su cara helada se protege del frío, y que le tapa, abriéndose como una falda, casi hasta los pies…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levanta hacia mí unos ojos muy grandes, muy redondos, muy negros, muy dulces y muy tristes, sobre los labios finos y pálidos, y me dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pues eso será para ti, porque yo no puedo pensar en otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Para mí no hay filosofía, ni historia de la guerra civil, ni islámicos, no hay esas cuestiones tan importantes para otros. No las veo en mi mente, de verdad, no existen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Además, si yo tuviera que estudiarar filosofía, estoy segura de que no dejaría de pensar en la transexualidad, preguntándome por ejemplo por qué la mente tiene que estar sujeta al cuerpo, y si estuviera en una guerra civil, no dejaría de pensar secretamente que soy transexual aunque estuviera caminando en una marcha con otros miles de soldados, y si estuviera en un país integrista, que me matasen si lo supieran, para qué te digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ojalá pudiera yo llegar a un estado como el tuyo, en que ya pudiera olvidarme de todo esto, precisamente porque lo hubiera conseguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En cambio, hoy no hay en mí otro pensamiento que la transición. Será porque no puedo hacerla”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara de esa personilla, cubierta de tristeza, me parece muy bella. Veo todos sus sentimientos y los entiendo, porque han sido los míos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La veo herida y machacada por la vida. Su mirada se dirige hacia un sueño que está en un horizonte tan lejano, que sé que supone que nunca va a llegar y que nunca encontrará el camino para salir de este laberinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es verdad: es legítimo que la transexualidad sea el único pensamiento que haya en su mente. Y por eso mismo, empieza a volver a la mía, la transexualidad de las compañeras que no pueden pensar en otra cosa, ni aquilatar las cuestiones de identidad, porque se han quedado atrapadas a un lado del camino, esperando un autobús que no pasa por aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha habido en mi vida sonrisas, compañía al lado del mar, y sueños realizados, aunque hayan sido pocos. Pero en la vida de esta personilla dulce no sé si las va a haber y eso es terrible. Puede llegar a ser como la mía si se hubiera quedado completamente vacía, como pudo ser y no hubiera habido en ella ni siquiera recuerdos, sino la frustración de todos los deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hablo de derechos, ni siquiera de posibilidades prácticas, sino sólo de tener en el corazón y de entender a todas nuestras compañeras de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116041567059748482?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116041567059748482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116041567059748482' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041567059748482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041567059748482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/10/un-lado-del-camino.html' title='A un lado del camino'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116041547795654052</id><published>2006-10-09T19:36:00.000+02:00</published><updated>2006-10-09T19:37:57.960+02:00</updated><title type='text'>Espacio de hombres</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 6 de febrero de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he venido a las afueras del puerto de Cádiz o Huelva, por la bocana larga y ancha como un gran canal, y veo la lejana orilla de enfrente y, entre su bruma, los pisos azulados de un grandisimo edificio horizontal, respetable y poderoso, que parecen la superestructura de un barco de cruceros, primero escalonándose para afuera, luego algo para dentro, de un ancho prodigioso, con antenas en algunas plantas y todo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admiro la magnitud y el poder de esas construcciones gloriosas y desvaídas, hasta que mi atención se pone en lo que he venido a ver, los inmensos buques de los que el primero transita ahora por la bocana, y luego tres o cuatro más, verdaderamente desmesurados, cuatro o seis veces más grandes que los antiguos, hendiendo las aguas polvorientas de espuma y negras, enormes, tengo que decirlo otra vez para que se sienta lo que siento, simples, cada uno un contenedor de contenedores y tripulados sólo por dos hombres, que contratados cada uno en una punta del mundo, hacen la navegación temiéndose uno al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque me he venido hasta aquí por el hábito de que antes se podia llegar a estos muelles vacíos sin peligro, y porque me gusta ver los barcos en los puertos, pero de pronto me acuerdo de que han cambiado los tiempos. Me da miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El letrero del bar pone "Forzudo". Y debajo, "Vino de hombres". Naturalmente, con esa presentación, qué mujer va a entrar. Entran hombres solos. No me imagino a ningún matrimonio entrando después de la misa de doce a tomarse unas cañas con ensaladilla rusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entran sólo hombres, no necesariamente forzudos, sino más bien como ése que entra ahora, retaco, cincuentón, calvo y agriado, capaz de escupir al suelo, una especie de James Cagney, duro y menudo a base de mala leche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un bar de hombres, un espacio cerrado donde los hombres pueden tomarse un chato entre hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oigo voces roncas, crepitación baja, rasposa, amenazadora. También está ahí, en el mostrador, uno grande y recio, con un mostacho que subraya su fuerte cara, que aprieta la boca y mira con fijeza adelante, mientras la fuerza de su cuerpo avisa "¡cuidado!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las miradas, dirigidas hacia un horizonte invisible, atraviesan la mugre de las paredes, donde sombrean los barriles del vino de la casa. Hay otros hombres muy feos, de rasgos disformes, de los que no se dan ni cuenta. Pero les gusta ver esas caras feas, oir las voces de hombres. Los que están en el mostrador, se vuelven un segundo, para mirar de arriba abajo al recién llegado, por precaución, y luego continúan su conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay mucho humo de "ideales", que huele a excremento y letrina. Un olor blando que forma el medio ambiente en que pueden encontrarse a gusto. Prepotentes o despectivos, pero compañeros, hablan de fútbol. Uno de ellos casi no mueve los labios para rajar, con voz malintencionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras tratan de la mierda del Madrid. Del cabrón del árbitro. Del hijoputa del Atlético. De que cuando vengan, a lo mejor se encuentran una sorpresa (y suena a amenaza real, de hombre que sabe lo que dice) Quien se fije bien, verá que las palabras sólo enmascaran la verdadera conversación, que va por otras cuestiones, a las que aluden sólo de vez en cuando, con medias palabras y apartes, y que son mucho más sutiles, como una copla en voz suave. Hablan en realidad de otras cosas, de arrogancia y de agresividad, pero es un juego que se juega entre iguales. Son policías de la secreta, pero hay, a veces, rojos de los que van y vuelven del calabozo, que leen los periódicos entre líneas y se atreven a mirar de frente por un segundo a sus torturadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las voces ásperas resuenan como si el espacio de la taberna fuera muy ancho, como un gran sótano con columnas. Los rivales plantean sus rivalidades como en campo abierto y se provocan disimuladamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El flaco Rivera se va a mear. En el gran urinario de azulejos blancos, se pone en el rincón, esquinándose para que nadie lo vea. Allí si que huele espeso. Sin embargo, sus narices se abren con delectación y bajan el olor hasta los pulmones. Es el olor del bar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su castidad es automática, ni la piensa. Mea y piensa en otra cosa y presupone que allí sólo existe el mundo de afuera de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres son en eso como niños, como cuando el sexo no había entrado en sus cabezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que paraíso, estar como hombres entre hombres. Qué comodidad, andar por terreno conocido, aunque esté también lo áspero y lo pedregoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablando de provocaciones, a veces, se rompe de pronto algo intangible, y las voces se levantan, se van levantando hasta convertirse en gritos breves y apretados de rabia, que dan lugar a algo más, con el calentón del vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre medio borrachos, ha surgido una pelea que es de pronto a sangre y muerte, mil furias, cuatro lucideces buscadoras de carne, mientras puñetazo va y puñetazo viene, y mil jadeos, exabruptos a medio decir porque un cabezazo en la boca los corta, patadas en la barriga, buscando lo que buscan, sudor y bocas secas, las que parió madre, y los borrachos circundantes riendo y jaleando. Al final, medio ahogados, sorbiendo y soplando el aire a bocanadas, tosiendo por la sangre de las bocas que se va para las gargantas, la cabeza de uno ha caído sobre el hombro del otro, descansando, y enseguida se han incorporado y han pedido un doble del garrafón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al volver desde el cabo de la zona portuaria, me meto sin darme cuenta, que no sé cómo he podido hacerlo, en medio de unos cuantos hombres que están dispersos en unas estructuras medio vacías, unos como pilares y como techados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres son sin duda mafiosos del Este, y se me hiela la sangre al verlos. Frente a mí hay un tío rubio y fuerte, con una camiseta amarilla, que me mira muy atento al ver cómo me he metido yo sola en la boca del lobo y juega con una mano de anchos dedos sobre el regazo de la otra. Son duros y muy peligrosos, mucho más que los que yo había podido ver antes, pero están contentos de estar entre ellos, sólo ellos, en esa rara intimidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay cuatro, cinco, seis, delante de mí, ya detrás, a mi alrededor y van acabar conmigo porque los he visto a todos juntos, pero han decidido jugar como el gato con el ratón, antes de merendárselo. Veo de pronto una moneda que llega, lanzada con una fuerza imprevisible por el rubio que tengo delante de mí, con un solo movimiento de sus dedos, que pasa como un proyectil o como un meteorito por una nave espacial, a la izquierda de mi cabeza. Otro hace un desplieguísimo de sus brazos, y con la fuerza con la que se tira un canto al mar para que salte, lanza otra que pasa a mi derecha. Otras se deslizan silbando junto a una de mis orejas o la otra. La que me pegue en la cabeza, me hará perder el sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Yo quiero estar con vosotros, pero no me hagáis daño por favor". "Quién te va a hacer daño, quién quiere pegarte, quién te va a pegar un tiro, no vales ni un euro, ni un puñetazo, ni el casquillo de una bala".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de todo, mis pechos se mueven libres bajo los pliegues holgados de la camiseta gris de tirantes que llevo, y el vientre lo tengo romo bajo los pantalones anchos. Me pegaban y me encogía, me pegaban y me encogía, me pegaban y me encogía. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116041547795654052?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116041547795654052/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116041547795654052' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041547795654052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041547795654052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/10/espacio-de-hombres.html' title='Espacio de hombres'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116041537695702597</id><published>2006-10-09T19:34:00.000+02:00</published><updated>2006-10-09T19:36:16.960+02:00</updated><title type='text'>Bahía del Atlántico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 13 de febrero de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo tiene una parte blanda y otra parte dura. La parte blanda son los océanos, el mar donde si te caes, no te haces nada. La parte dura son los continentes, la tierra firme en montón, las peñas, las rocas... La mayor parte del mundo es lo blando, los océanos, que en los mapas están pintados de azul, y lo otro de amarillo o de marrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo lo reconozco, yo formo parte de lo blando (por eso soy trans) Me gusta navegar, a solas, en mi barco solitario por el mar, porque es lo mío. Aunque lleve mi camiseta de tirantes, debajo de la cual se alborotan mis pechos, bajo la tela, y unos pantalones anchos y remangadados de lona fuerte, muy arrugada, soy blando, y por eso es mejor que diga blanda, para que no haya equívocos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mar siento que soy libre. En el puerto de Kingston, donde estoy ahora, puedo ir a cualquier otro puerto del mundo que se me ocurra, da lo mismo que vaya al Este o al Oeste, al Norte o al Sur, puedo ir para cualquiera, aunque los que me gustan más son los que son como éste, de aguas azules y calientes, que me pueda bañar en cualquier momento, con sólo quitarme la camiseta y el pantalón, dejarme el sujetador (si quiero y lo tengo) y tirarme desde la borda al agua, de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy blanda y libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me tiro al agua y me hundo dos o tres metros, me figuro que me echo a los brazos de una persona. Me recibe, me acoge, me envuelve físicamente entera, me abraza, me penetra insensiblemente por todos los agujeros de mi ser, me da su templanza y su frescura. Tengo necesidad de alguien y lo encuentro en el agua que sostiene mi barco, que se balancea sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me figuro todo esto porque soy blanda, soy libre y estoy sola.&lt;br /&gt;l&lt;br /&gt;Cuando emerjo de lo hondo del puerto, o del arrecife del atolón, trepo por la escalerilla que dejo colgada en uno de los flancos, me seco un rato al sol, me vuelvo a cambiar y me acuesto en mi litera y entonces me encuentro de nuevo en el mar, en forma de las lágrimas saladas de mis ojos, porque sigo estando sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tengo alguna posibilidad de encontrar un amante que sea como el mar, más que el mar? Me refiero de alegre y comunicativo, de chispeante bajo el sol, que abrace y llene todos los poros de mi ser, me haga reír y disfrutar de todas las pequeñas o grandes cosas que nos pasen, hacer los crucigramas juntos en el camarote de popa, por las noches, besar mis labios hasta que me cosquillee todo el cuerpo, de los muslos para arriba, con blandura, con dulzura, con el sabor caliente de la sal del agua seca en sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me miro en mi espejito, con escepticismo. Tengo cincuenta años y no soy una belleza, desde luego, aunque quizás mis ojos siguen siendo grandes y negros y ansiosos y amantes y para alguien puedan ser bellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy blanda y libre y sola y bella. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116041537695702597?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116041537695702597/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116041537695702597' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041537695702597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041537695702597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/10/baha-del-atlntico.html' title='Bahía del Atlántico'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116041523655713459</id><published>2006-10-09T19:31:00.000+02:00</published><updated>2006-10-09T19:33:56.563+02:00</updated><title type='text'>Gisberta, descansa en paz, hermana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 13 de marzo de 2006 y en Trans Bitácora)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 22 de febrero, miércoles, de 2006, de noche todavía, muchas trans se levantan, se ponen sus faldas difícilmente conquistadas, y se van a su trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas más se están desnudando, ponen la ropa en una silla y se acuestan después de una noche de trabajo en la calle o en el apartamento anunciado en la prensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía muchas más se están mirando en el espejo, afeitándose y mirando con angustia el rostro disfrazado masculinamente que se refleja en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras amanecía y cada una íbamos a seguir nuestra vida, hacía ya quizás varias horas que una trans, una trans sola, había sido arrojada a un pozo, todavía quizá viva, se había ahogado y ya puede que descansara por fin en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acababa de pasar una pasión terrible. Había sido acosada, una vez más, asustada de noche en su pobre refugio, un rincón en un edificio sin terminar y abandonado, pero esta vez todo había ido más lejos y la habían violado con un palo, que le produjo terribles desgarraduras y le habían quemado el cuerpo con cigarrillos. ¿Cuánto pudo durar este terror, esta pesadilla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A cualquiera nos puede pasar, pero a ella le llegó. Sus agresores eran una banda de muchachos, tan marginales como ella, que habrían conocido miserias parecidas y estaban internados en una institución católica; alguno de ellos había contado que un pedófilo le había hecho proposiciones y habían salido, sin más, a nuestra caza. ¿Lo supieron antes los responsables del internado? ¿En caso afirmativo, les dijeron lo que habrían tenido que decirles? ¿Los contuvieron, los sujetaron, les exigieron?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de Gisberta había empezado como cualquiera de las nuestras, y no hace falta imaginársela aquí, porque cualquiera de nosotras puede recordar su vida de niño-niña y luego sus ilusiones y sus dificultades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego se pueden suponer las razones que la trajeron a Europa, desde luego por alguna esperanza, porque no se deja el propio país si no se confía en una vida mejor, y cómo fue acabando todo en la miseria, la enfermedad, el abandono (la soledad debió de ser una palabra que se quedase corta), la intemperie…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo, para tener que conocer y vivir con detalle ese final de su existencia. Pobre trans, una de nosotras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos visto una foto suya de hace unos años, en la que se la ve muy guapa, la cara cuidada -¿operada de la nariz?- , el aire gracioso y un poco descarado de la gente feliz, y tenía motivos para ser feliz con su irradiación pelirroja y sonriente, feliz como puede serlo una trans guapa que puede vivir como trans, comiéndose el mundo, habiendo viajado a otro continente y vivido muchas cosas fascinantes; aunque si se piensa, tal vez sus ojos contenían ya cierta tristeza y algo de miedo al presente y al futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no quiero quedarme en su recuerdo, sino sacar de él conclusiones para nuestro presente y también para nuestro futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquiera ve oleadas de odio a su alrededor, odio en sus asesinos, que sólo han aprendido en la vida a odiar, y hacen lo que se hace con el odio, hacer mucho, muchísimo daño, y matar, y odio en quienes ahora callan y no quieren volver a hablar del asunto, los periódicos y las clases medias y acomodadas que los compran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay un odio más sutil, que no se ve apenas, pero que quienes han dado la noticia han visto agazapado, pero aún así, no del todo, no en toda su horrible magnitud: el odio de la Iglesia Católica hacia las trans y los gays , comenzando por lo más grave, que es querer vernos como pecadores, con lo que no podemos muchas veces valorarnos ni respetarnos ni tener esperanzas, y se nos abre el camino a todas las desesperaciones, como la droga por ejemplo, y siguiendo por enseñarles a los demás que somos antinaturales y, por lo tanto, que si nos pasa algo, nos habremos buscado lo que nos pase. ¡Pobre Jesucristo, el último cristiano!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Iglesia Católica ahora pesa menos, pero ha pesado mucho, y ha formado nuestra cultura, en un sentido muy poco cristiano, muy poco amante. De esta manera, se puede comprender que una criatura nacida en un país alegre y abierto como Brasil, que comprende seguramente desde sus primeros años que no es como los otros niños, no encuentre en su niñez ni en su adolescencia apoyo, ni comprensión, ni cariño, cosas tan elementales que a los otros niños se les prodigan, y que luego tenga que buscarse la vida como una batalla y una guerra, entre burlas e insultos, como los que también hemos oído nosotras o peores que los que hemos oído nosotras, en la marginación, con muchas probabilidades de no encontrar un trabajo corriente y de ser derrotada en tan desigual combate, sin que una mano humana ni mucho menos cristiana se haya conmovido por ella y la haya ayudado… ¡sino que incluso se hayan buscado atenuantes, en su condición, para quienes la han matado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hay atenuantes para matarnos, porque somos gays o trans, como piensa, o peor, siente, ese sacerdote supuesto educador de los asesinos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué se puede hacer ahora? En medio de muchas cosas útiles, como escribir en particular a los periódicos silenciosos y a a los no silenciosos, os diré las dos más importantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera, que se sepa. Que lo digamos en todas las partes que podamos, en los foros en que entremos. Que se sepa lo que es una vida de trans.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la segunda, no olvidarla. No podemos olvidarla, por ella misma. Que le demos compañía con nuestros recuerdos, ella que no la tuvo por lo menos en ese final de su vida. Se le puede hacer compañía a los muertos, acordándonos de ellos. Tampoco por nosotros. Necesitamos, los trans y las trans, imágenes puras de lo que es la vida de trans y Gisberta nos da una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen otras, más glamurosas o más exitosas, en general, pero Gisberta nos dice cosas que, cuando hemos vivido algunos años, sabemos que están en nuestro corazón. A ella, si pudiéramos encontrarla viva, nos daría la impresión, como con todas las trans, de que “ya nos conocemos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en medio de tanta miseria y tanto fracaso, acordarnos de que quizás, después de todo, en medio de hambre, piojos y frío, Gisberta se decía a sí misma lo que decía mi amiga Sonia, cuando con veintidós años estaba casi en el borde de la miseria más total: “Pero soy mujer”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste es el grito de guerra de las transexuales, el que jamás será vencido. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116041523655713459?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116041523655713459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116041523655713459' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041523655713459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041523655713459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/10/gisberta-descansa-en-paz-hermana.html' title='Gisberta, descansa en paz, hermana'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-116041508471194661</id><published>2006-10-09T19:24:00.000+02:00</published><updated>2006-10-09T19:31:24.730+02:00</updated><title type='text'>Travestis libres</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 27 de marzo de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los meses, los días se han amontonado a toda prisa, tal como suelen, y ahora que haces la cuenta resulta que llevas ya quince años viviendo como trans entre trans. ¿Tienes algo que contar y sobre todo hay algo que recuerdes siempre, que valga la pena que vuelva a tu cabeza una y otra vez, como el son de una canción, que recorre el cielo entero con su escalofrío; hay algo que te haga llorar al recordarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que se me viene a la cabeza no lo viví yo y al contrario, fue algo que pasó mientras yo estaba en el peor de los armarios, el de la cobardía y el miedo a ser pobre, pero que acabó tocando un momento mi vida, como si fuera una mano tendida que la rozó con la punta de sus dedos. Sylvia Rivera, una hija de puertorriqueños, rompió con todo lo que hubiera que romper para vivir como trans (entonces, en América, se nos llamaba a todas drags, como aquí travestis), tirada en las calles de Nueva York, como tantas otras. En aquellos años, yo había dado cautelosamente mis primeros pasos, más dentro que fuera del armario, pero Sylvia, con más suerte, también hay que decirlo, iba a un bareto llamado Stonewall, y con toda la rabia y la desesperación que para entonces había amontonado, arrastró a todas las mariconas a plantar por primera vez cara a la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo entonces ni me enteré, pero luego lo he visto en una película maravillosa en la que La Miranda es el personaje que representa a Sylvia, y he llorado tantas veces como la he visto. Marginación, desgarramiento, desesperación, orgullo, valentía, izquierdismo (el joven y guapo homosexual, también desesperado, que levanta el brazo y el puño bajo su ventana)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, por algún don del cielo, Sylvia Rivera pasó un momento junto a mí en Bolonia, en el mismísimo año 2000, unos días antes del Orgullo Gay, como para decirme algo. Cenamos todas las trans que nos juntamos, (Beatriz Espejo también), una noche, y la otra también. Sylvia me regaló un disco grabado por una amiga suya. Nos separamos. Se murió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las veces que vi la película, fue con mi amiga Lola la del Puerto, que también fue muy valiente y tuvo que aguantar todo lo que se quiera imaginar, y lo aguantó, en los años setenta. Entonces, al terminar de verla, con los ojos todavía llenos de lágrimas, me levanté y rompí delante de ella todos los papeles que podían recordarme las derechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Cuántas amigas tengo que si hubieran tenido que compartir sus recuerdos con Sylvia los hubieran encontrado idénticos. Cuánto envidio vuestra valentía. No tengo que decir vuestros nombres. Vosotras lo sabéis)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy la Argentina, con las valientes travestis que desafían policía y más, y asumen este nombre querido como bandera, o Chile, o Venezuela, o Guatemala, o México, siguen teniendo las calles que conoció Sylvia y que conocisteis vosotras, los miedos, los abandonos, las soledades, y allí no se ha vencido todavía ninguna batalla como Stonewall. También es verdad que los enemigos son más y más feroces y despiadados y entrenados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay allí lugar para la nostalgia, sólo para el presente y para el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también, qué hermosas noches de libertad y de pecado conocí yo en "la oficina" del Humilladero de Granada, negro y reluciente bajo la lluvia o el agua de las mangueras, donde trabajaban Andrea, guapísima, de largos cabellos negrísimos, y óvalos en su rostro y sus ojos, a quien le gustaba que la llamasen "puta", porque es un nombre de mujer, y junto a ella Paqui la Cuerpo, otra fugitiva del patriarcalismo gitano y mi amiga querida Sonia, también gitana, también huída, y Brenda, tan deslumbrante, una adolescente rubia a quien le iba de maravilla el nombre americano, y luego, unos años más tarde, donde conocí a María José, tan alta, tan delgada, tan segura, que me provoca sólo admiración y la chica de Santa Fe y aquella mujer agobiada pero elegante con la que hablamos una noche...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y las noches y las madrugadas clareantes de Sevilla, reuniéndonos después de la desafiante marcha a tomar café sobre el serrín de un bar que cerraba, con la compañía y el cariño de Merche, mi amiga del alma, orgullosa y despierta, con la cabeza siempre alta, como le ha enseñado su madre, y Miriam, que se había venido con nosotras desde Granada, y Jenny, que llegó de Madrid para estar a nuestro lado. Noche y libertad, como los anarquistas habían pedido tierra y libertad y mucho sexo, vibraciones de orgasmos y chorros de semen por las calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jenny, mi amiga más querida en el fondo de mi alma, mi otra yo, atravesando la noche de Madrid y recalando en el Max de madrugada. O en Granada en el Vértigo, de cortinones de cuero pesadísimos. O en Madrid, Mónica y Nancy, y sólo en un refilón intrigante, entonces, Juana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que había de grande en todo aquello era desafío, locura y marginalidad. Mucha belleza, la del presente fugitivo, la única que siento y lo único que pasa por las ansiosas manos humanas. La racionalidad y el cálculo nos amenazaban a todas y de hecho nos arrancaron de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo seguí dedicándome al modelo de las trans integradas, respetables, y de hecho lo conseguí; arramblaba con las televisiones y sabía utilizarlas, para edificar en ellas la posibilidad de que entrásemos en el mundo burgués; yo entré, pero todo lo que había en mi vida de prodigioso, el Tony y el Paco, Mario y su novia, Iván, con quien tantísimo tengo que recordar y también llorar, Jaime, las noches de luz acuática del Ángel Azul, se me escapaba entre los dedos: sólo me aferré a Jorge y sigo aferrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Racionalmente, Merche prefirió abandonar los aplausos que eran su vida y se casó, Jenny también se casó, y abandonaron la grandeza y la maravilla que había en sus vidas. Es natural, no todos somos capaces de vivir permanentemente la belleza de la incertidumbre, que es la libertad (Sólo Lola la del Sacromonte sigue hacendo estragos y desplantándose)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, bien visto, también yo, ahora que estoy retirada y no tengo que darle cuentas a nadie, ni siquiera ser ya respetable, he llegado al momento de ser, por unos meses, por unos años, por unos decenios, quién sabe: libre. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-116041508471194661?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/116041508471194661/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=116041508471194661' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041508471194661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/116041508471194661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/10/travestis-libres.html' title='Travestis libres'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-115973137970890295</id><published>2006-10-01T21:32:00.000+02:00</published><updated>2006-10-04T23:21:32.213+02:00</updated><title type='text'>La España de los concejos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Publicado en Ideal, de Granada, el 27 de septiembre de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sr. Director de Ideal:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando leo sobre España como un fracaso comparado con Al-Andalus, recuerdo siempre unos hechos que ahora quisiera compartir.Es cierto que el Norte de la Península fue más pobre, menos culto y más primitivo que el Sur durante la Edad Media. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sin embargo, la palabra clave es ayuntamientos. La España del Norte se organizó en ayuntamientos o concejos, defensores de sus fueros o cartas de libertades que el rey se obligaba a respetar, una especie de constitución municipal, y finalmente se formaron unas cortes en las que estaban representados, junto con la nobleza y el clero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sistema no fue copiado de nadie, fue una creación política española, inventada o reinventada sobre la marcha por las necesidades del poblamiento, y la sociedad quedó estructurada en formas desde luego no democráticas, pero predemocráticas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La fuerza de esta organización llegó a su máxima expresión con la caballería villana, que eran unas milicias concejiles que defendieron sus pueblos de los ataques almanzorianos, por ejemplo, y que también pasaron al ataque o contraataque. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El Sur en cambio no pasó de las formas más simples del despotismo o poder concentrado en una persona, justificado teocráticamente y apoyado en un ejército de mercenarios, un ejército sobre el pueblo, no un ejército del pueblo.No había nada parecido a ayuntamientos; las ciudades estaban gobernadas por delegados del poder único. Tampoco había cortes ni cartas de libertades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único principio limitador era el Corán, pero sólo el Corán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero decir que cuando juzguemos la historia, es preciso recordar que Al Andalus llegó al esplendor económico y cultural, pero no pasó en lo político de lo más elemental, de ser una sucesión de dictaduras, (salvo la breve república mercantil de Almería) mientras que en la pobre España del Norte se creó una sociedad fundada en la pluralidad de los poderes locales y en la limitación del poder central. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Esta organización arraigó en nuestra cultura, al extremo que sobrevivió a las vicisitudes del absolutismo. 'El Alcalde de Zalamea' es un ejemplo literario, del siglo XVII, o el de Móstoles, uno histórico del XIX. También en ese siglo, los concejos trasplantados a América fueron la base de su independencia (cabildos abiertos)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-115973137970890295?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/115973137970890295/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=115973137970890295' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115973137970890295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115973137970890295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/10/la-espaa-de-los-concejos.html' title='La España de los concejos'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-115875542396097748</id><published>2006-09-20T14:29:00.000+02:00</published><updated>2006-10-04T23:16:56.860+02:00</updated><title type='text'>Feinberg y Robin's</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 6 de marzo de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leslie Feinberg ha sido culturista; un día se hizo una fotografía en la que aparece con la típica pose, de tres cuartos, el pelo a cepillo, el brazo derecho levantado en forma de ele mayúscula, el izquierdo a juego, el torso medio de frente, la pierna derecha adelantada y la izquierda atrasada, el cuerpo entero muy musculazo y haciendo violentos contrastes de sombra y luz, y los brillos del aceite. Por supuesto, desnudo como su madre lo trajo al mundo, excepto por un mínimo tanga negro que sólo llama la atención por ser completamente liso, por ceñirse al vientre y desaparecer bajo la ingle en completa lisura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa fotografía, con las luces y las sombras decorativas del fondo, se ha vuelto un icono (ahora inencontrable) de los transgéneros americanos, por esa razón. Porque Leslie no oculta que carece de genitales masculinos, incluso lo subraya con el color negro de su tanga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuvo inconveniente en hacerlo ver; más bien, lo necesitaría. La foto era un banderín de guerra, porque no en vano él se considera sobre todo un guerrero. “Transgender Warriors” fue el título de la obra con la que dijo entonces lo que quería decir, y así sigue llamándose su página, que no es por cierto nada del otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su combate está bastante claro y es indiscutible: el derecho a ser él mismo, por encima de los códigos sociales, demasiado binarios en nuestras cuestiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo transgenérico, por encima de lo transgenital. Es cierto que él debe de haberse operado el torso, que resulta modelado muy masculinamente; pero no ha necesitado y no ha querido llegar más lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es Feinberg? ¿Un hombre inacabado? ¿Una mujer masculinizada? Ni lo uno ni lo otro: es un transgénero perfecto, y le cabe una belleza especial, la transgenérica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su página pretende hacer ingeniería lingüística con los géneros del lenguaje inglés, intentando encontrar o crear unos pronombres que correspondan a su realidad. En español tenemos el pronombre ello y el artículo lo, pero sería también complicado usarlos. Es mejor simplificar las historias, usar por ejemplo el masculino en casos como el suyo y dejar que los hechos señalen los significados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra transición fue visibilizada también, hace ya algún tiempo, por Eva Robin’s, la Bibiana Fernández italiana por lo mediática (El genitivo sajón al final de su apellido es un desastre idiomático, que no viene a cuento de nada y una coquetería personal que debe ser respetada)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un par de fotos bellísimas de ella. Una, procedente de una película, "Evaman", título ya explícito, de Antonio d'Agostino, la muestra desnuda por completo, con el aire extenuado de la Roma antigua, los cabellos largos, la mirada hacia abajo, cansada, en su delicadísimo rostro, los labios entreabiertos de agotamiento, un cuerpo largo pero suavísimo en el que los brazos caen sin un músculo, la pìel nacarada, los pechos hermosos, la línea del vientre suave, desde el ombligo, en la ingle un pene inerte que acompaña al descenso de las lisas caderas y las dulces piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la otra, que es un posado ante R. Granata, emerge de las lisas aguas del mar, la mirada apretada bajo el sol del verano, el pene justo tocando el nivel del agua, los pechos deslumbrantes, los brazos finísimos, los cabellos bien peinados, largos y sueltos extendiéndose sobre sus hombros, algo de insolencia en su expresión, unos toques de turquesa en el cuello y las muñecas, y las caderas escurridas, muchachiles, algo muy suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más sorprendente de ambas fotos es la naturalidad de su belleza. No es preciso hacerse preguntas; todo es suave y fluido; el pene resulta armónico con el conjunto, debe haber estado allí, es lo que va con la persona que aparece en las imágenes, lo que significa su singularidad y su hermosura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(No lo diría todo completo si me callara que en Bolonia, en el 2000, me encontré de pronto, yendo con unas amigas, con Eva, que había llegado paralelamente o que vivía allí, y con quien cruzamos unas palabras distraídas antes de que siguiera por su lado y nosotras por el nuestro; es muy pequeña de estatura y toda su gracilidad es natural; resulta muy femenina en todos los caracteres secundarios y es un prodigio de la intersexualidad humana)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta increíblemente consciente y explícita acerca de su ambigüedad. En una entrevista con Bruno Loren en "Interviú", dice que no se encontraba entre los hombres y que descubrió su modelo al ver por primera vez a una travesti. No quiere renunciar a sus genitales, que le agradan y por los que siente una especie de cariño y se considera como un hermafrodita; se imagina, en su ancianidad, como volviendo a una especie de masculinidad asexuada, lo que supone que una identidad masculina sigue extraordinariamente operativa y reclamando su derecho a existir, en el centro de esta representación teatral y a la vez deslumbrantemente sincera, que está siendo su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace falta decir que Feinberg es fiel a sí mismo y Eva también; entra las y los trans hay muchas personas muy diferentes, pero en nuestra sociedad democrática ya todas y todos tenemos la posibilidad de ser bastante fieles a lo que somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-115875542396097748?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/115875542396097748/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=115875542396097748' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115875542396097748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115875542396097748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/09/feinberg-y-robins.html' title='Feinberg y Robin&apos;s'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-115875524249863144</id><published>2006-09-20T14:26:00.000+02:00</published><updated>2006-10-04T23:14:42.510+02:00</updated><title type='text'>Travestis de la libertad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 27 de marzo de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los meses, los días se han amontonado a toda prisa, tal como suelen, y ahora que haces la cuenta resulta que llevas ya quince años viviendo como trans entre trans. ¿Tienes algo que contar y sobre todo hay algo que recuerdes siempre, que valga la pena que vuelva a tu cabeza una y otra vez, como el son de una canción, que recorre el cielo entero con su escalofrío; hay algo que te haga llorar al recordarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que se me viene a la cabeza no lo viví yo y al contrario, fue algo que pasó mientras yo estaba en el peor de los armarios, el de la cobardía y el miedo a ser pobre, pero que acabó tocando un momento mi vida, como si fuera una mano tendida que la rozó con la punta de sus dedos. Sylvia Rivera, una hija de puertorriqueños, rompió con todo lo que hubiera que romper para vivir como trans (entonces, en América, se nos llamaba a todas drags, como aquí travestis), tirada en las calles de Nueva York, como tantas otras. En aquellos años, yo había dado cautelosamente mis primeros pasos, más dentro que fuera del armario, pero Sylvia, con más suerte, también hay que decirlo, iba a un bareto llamado Stonewall, y con toda la rabia y la desesperación que para entonces había amontonado, arrastró a todas las mariconas a plantar por primera vez cara a la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo entonces ni me enteré, pero luego lo he visto en una película maravillosa en la que La Miranda es el personaje que representa a Sylvia, y he llorado tantas veces como la he visto. Marginación, desgarramiento, desesperación, orgullo, valentía, izquierdismo (el joven y guapo homosexual, también desesperado, que levanta el brazo y el puño bajo su ventana)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, por algún don del cielo, Sylvia Rivera pasó un momento junto a mí en Bolonia, en el mismísimo año 2000, unos días antes del Orgullo Gay, como para decirme algo. Cenamos todas las trans que nos juntamos, (Beatriz Espejo también), una noche, y la otra también. Sylvia me regaló un disco grabado por una amiga suya. Nos separamos. Se murió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las veces que vi la película, fue con mi amiga Lola la del Puerto, que también fue muy valiente y tuvo que aguantar todo lo que se quiera imaginar, y lo aguantó, en los años setenta. Entonces, al terminar de verla, con los ojos todavía llenos de lágrimas, me levanté y rompí delante de ella todos los papeles que podían recordarme las derechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Cuántas amigas tengo que si hubieran tenido que compartir sus recuerdos con Sylvia los hubieran encontrado idénticos. Cuánto envidio vuestra valentía. No tengo que decir vuestros nombres. Vosotras lo sabéis)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy la Argentina, con las valientes travestis que desafían policía y más, y asumen este nombre querido como bandera, o Chile, o Venezuela, o Guatemala, o México, siguen teniendo las calles que conoció Sylvia y que conocisteis vosotras, los miedos, los abandonos, las soledades, y allí no se ha vencido todavía ninguna batalla como Stonewall. También es verdad que los enemigos son más y más feroces y despiadados y entrenados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay allí lugar para la nostalgia, sólo para el presente y para el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también, qué hermosas noches de libertad y de pecado conocí yo en "la oficina" del Humilladero de Granada, negro y reluciente bajo la lluvia o el agua de las mangueras, donde trabajaban Andrea, guapísima, de largos cabellos negrísimos, y óvalos en su rostro y sus ojos, a quien le gustaba que la llamasen "puta", porque es un nombre de mujer, y junto a ella Paqui la Cuerpo, otra fugitiva del patriarcalismo gitano y mi amiga querida Sonia, también gitana, también huída, y Brenda, tan deslumbrante, una adolescente rubia a quien le iba de maravilla el nombre americano, y luego, unos años más tarde, donde conocí a María José, tan alta, tan delgada, tan segura, que me provoca sólo admiración y la chica de Santa Fe y aquella mujer agobiada pero elegante con la que hablamos una noche...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y las noches y las madrugadas clareantes de Sevilla, reuniéndonos después de la desafiante marcha a tomar café sobre el serrín de un bar que cerraba, con la compañía y el cariño de Merche, mi amiga del alma, orgullosa y despierta, con la cabeza siempre alta, como le ha enseñado su madre, y Miriam, que se había venido con nosotras desde Granada, y Jenny, que llegó de Madrid para estar a nuestro lado. Noche y libertad, como los anarquistas habían pedido tierra y libertad y mucho sexo, vibraciones de orgasmos y chorros de semen por las calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jenny, mi amiga más querida en el fondo de mi alma, mi otra yo, atravesando la noche de Madrid y recalando en el Max de madrugada. O en Granada en el Vértigo, de cortinones de cuero pesadísimos. O en Madrid, Mónica y Nancy, y sólo en un refilón intrigante, entonces, Juana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que había de grande en todo aquello era desafío, locura y marginalidad. Mucha belleza, la del presente fugitivo, la única que siento y lo único que pasa por las ansiosas manos humanas. La racionalidad y el cálculo nos amenazaban a todas y de hecho nos arrancaron de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo seguí dedicándome al modelo de las trans integradas, respetables, y de hecho lo conseguí; arramblaba con las televisiones y sabía utilizarlas, para edificar en ellas la posibilidad de que entrásemos en el mundo burgués; yo entré, pero todo lo que había en mi vida de prodigioso, el Tony y el Paco, Mario y su novia, Iván, con quien tantísimo tengo que recordar y también llorar, Jaime, las noches de luz acuática del Ángel Azul, se me escapaba entre los dedos: sólo me aferré a Jorge y sigo aferrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Racionalmente, Merche prefirió abandonar los aplausos que eran su vida y se casó, Jenny también se casó, y abandonaron la grandeza y la maravilla que había en sus vidas. Es natural, no todos somos capaces de vivir permanentemente la belleza de la incertidumbre, que es la libertad (Sólo Lola la del Sacromonte sigue hacendo estragos y desplantándose)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, bien visto, también yo, ahora que estoy retirada y no tengo que darle cuentas a nadie, ni siquiera ser ya respetable, he llegado al momento de ser, por unos meses, por unos años, por unos decenios, quién sabe: libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-115875524249863144?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/115875524249863144/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=115875524249863144' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115875524249863144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115875524249863144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/09/travestis-de-la-libertad.html' title='Travestis de la libertad'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-115875510234583599</id><published>2006-09-20T14:24:00.000+02:00</published><updated>2006-10-04T23:08:33.656+02:00</updated><title type='text'>Belleza Loca</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 3 de abril de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Capítulo primero de una novela inacabada)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La noción de belleza que primero se me viene a la cabeza es la de los balcones de la gran casa de mis abuelos, abiertos a un extenso arbolado que se prolonga en áreas sucesivas. Es primavera y el cielo está azul y hay pequeñas nubes blancas que le dan un contrapunto de ligereza y gentileza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los balcones de hierro negro elegantemente torneado en barras retorcidas y rombos volutados, aunque con los ángulos polvorientos, se convierten fácilmente en mi imaginación en una lonja de columnas, bajo el noble alero, abiertas al verdor del espacio. No es irreal: esa lonja existe en la casa de al lado, cincuenta metros más allá, la casa palacio de Doña Blanca, mi tía abuela, sugiriendo que por la noche trepen hasta ella las enredaderas y llegue el sonido cadencioso de las aves, que son los pequeños mochuelos que emiten sus suspiros suaves a la vez que penetrantes, pero que yo siempre he imaginado que eran cucos rítmicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el quicio de uno de los balcones o de la lonja imaginaria, precisamente en el del dormitorio de los abuelos, me imagino apoyado yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en la hora fresca de las once de la mañana de un veintiuno de primavera. Mi cuerpo es largo y esbelto, vestido de traje entero y corbata, pero en mi rostro, un poco doblado hacia un lado, los ojos están cerrados y hay un abandono que se puede calificar a primera vista de femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, ese abandono es un símbolo de mis deseos; cuando me veo, ya al otro lado, no he tenido que abandonarme nunca, porque aquellos deseos son ya la realidad y me sitúan en otro muelle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis pestañas son largas y negras, entre los párpados unidos, bajo la prominencia ocular que repite el mismo diseño del monte de Venus y la línea de la vulva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis ojos, cuando se abren bajo ellos, son negros y llenos de vivos reflejos, de perspicacia. Son grandes también y pueden compararse a la noche, sin que resulte desproporcionada la metáfora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo seguir describiendo mi cuerpo, con un placer a la vez narcisista y transcendentalmente estético. Lo puedo describir con todo detalle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cabello es negro también, suavizado por ondas, de las cuales una cae sobre mi frente, de piel clara que deja escapar un destello amarillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cuello es largo y delgado, un cuello císneo que sostiene una cabeza de líneas ovaladas, la clase de perfección que despierta tantos odios que ha sido muchas veces guillotinada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo mi cuello, mi torso es largo y delgado, con una larga hendidura en toda la longitud del pecho que deja que se levanten a un lado y otro dos suaves y verticales lomas, algo amelocotonadas, en las que no nacen más que algunos dispersos vellos oscuros, que dejo ahí por que alimenten mi ansiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombros son finos, triangulos escalenos ligeros sobre las clavículas, de los que nacen brazos que jamás han perturbado sus líneas suaves (ensanchadas sólo en el codo y su espacio anterior) por un músculo perceptible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy una persona sin músculos, ¿cuánto dice eso de mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según me voy describiendo, no me veo ya vestido con el traje elegante con que he aparecido travestido al principio, sino sencillamente desnudo, en la desnudez permisiva de las noches de verano ardientes, cuando cada cual hace sus locuras libremente en una casa cerrada por el ensimismamiento de las demás, lo que permite que puertas y balcones permanezcan abiertos, sin que nadie tenga fuerzas, en medio del sopor de la noche o del calor del sexo para salir a robar casas ajenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta desnudez, me puede cubrir también una túnica de gasa transparente, con la que seguiría estando desnudo, pero más musicalmente, apoyado en el quicio con hombros y caderas, en un lánguido abandono, pero sobre todo, con la que podría disimular mejor, entre sus pliegues superpuestos y así menos translúcidos, no ya el vientre largo y delgado, generado por el ombligo de suave hondura ante los dedos, sino lo que viene a continuación, unos genitales inesperados e inapropiados, una honda cavilación de muchos días y muchas tardes en medio de la fealdad de otros lugares; y por otra parte algo que extiende las posibilidades de la belleza de mi cuerpo, pero también su fealdad de hecho, las piernas que continúan la proyección del cuerpo, aunque largas y delgadas, que tampoco me parecen hermosas, demasiado flacas y rectilíneas, demasiado informes, como tubos de hueso y carne pálida, doblándose en unas rodillas prominentes y angulosas como granadas de mano y extendiéndose en su extremo en unos pies considerables, nuevos triángulos poderosos; para colmo, las cubre un vello relativamente denso y, si por lo menos, los pies estuvieran descalzos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo puedo poner aquí lo que ya veo en mi imaginación, cómo esos sombríos genitales se desvanecen, cómo mis piernas se suavizan y redondean, y cómo me quedo, ligeramente envuelta en la gasa, a la espera de algo indeterminadamente poderoso que llegue sobre mí y me envuelva.&lt;br /&gt;Pero como dije antes, estoy vestido, con un traje elegante, de lana casi negra, pero que se mantiene en el gris, acordado con una camisa blanca y con una corbata con discretas diagonales. En mi aspecto formalmente masculino, sólo las manos delgadas y de larguísimos dedos dicen con una suave melancolía que no es todo como parece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, todos los que mirasen esta imagen mía, por ejemplo, hasta muchos años después, recogida en una melancólica fotografía, dirían que en mi figura está lo femenino, como manando de debajo de tierra y dejándose ver inquietantemente entre las convenciones de lo masculino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una especie de halo, porque es muy difícil definir dónde empieza la luminosidad especial y dónde termina. Algunos, incluso, llenos de hostilidad, lo negarían, y dirían que ven sólo una figura de maricón. Como es natural, si lo dijeran me sentiría halagado de esta confirmación, incluso a los ojos de mis enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirándome, siento en mí lo siguiente: mi consciencia, que es más que mis ojos, que son los ojos con que mi mente ve lo que están viendo mis ojos, debe tener una coloración masculina, porque le complace lo que ve en el quicio del balcón del cuarto de los abuelos, este cuerpo a la vez recostado y medio incorporado con una gracia natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio, yo, que no soy nada más que estos ojos que miran y estos ojos que miran lo que ven estos otros ojos, puedo amar algo que no soy estrictamente yo que es el cuerpo que casualmente aparece delante de mi mirada, sorprendiéndome cuando lo veo en el espejo, en este caso, agradablemente. Pero también podría ver con angustia un cuerpo que me desagradara, que fuera feo y desangelado, y sin embargo seguiría siendo mío. Es decir, mi cuerpo no soy yo, y este amor por tanto es legítimo y de él puede salir una experiencia muy metafísica, aquella por la que una consciencia valora sorprendidamente el cuerpo o máscara que responde a sus estímulos y cumple obedientemente sus órdenes moviéndose ante la sábana blanca del foro, fuertemente iluminada por un foco al fondo, dejando ver en este caso su inesperada belleza, la gentileza con la que el Destino se ha portado conmigo, dejándome llevar la belleza por dondequiera que voy, iluminando los bares y las vidas con mi presencia, con cada palabra con que condesciendo, como si fuera una misión apostólica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me ocurre es que no tengo fuerzas de momento para mantenerme en esta metafísica, para la que habría que tener la capacidad de concentración de un cartujo (o de dejarse llevar)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me incorporo desde el balcón o la columna segunda por la izquierda de la lonja y miro mis manos delgadas, por el dorso y luego por las palmas, extiendo ante mí los dedos que sé que son mis dedos, los que muevo, el gesto universal de la consciencia de sí, anterior a los espejos, más decisivo por tanto que ver en ellos el propio rostro, aquél por el que un ser dotado de pensamiento piensa “yo soy yo”, lo que significa “yo estoy aquí”, dentro de este cuerpo, “éstas son mis manos”, como compendio de “éste es mi cuerpo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto lo pienso así, me salgo de mí y veo lo que hay alrededor y constato que estoy solo, lo que no deja de sorprenderme. No tengo a nadie que haga eco a mis pensamientos, no puedo compartir mi vida en un vaivén de comunicaciones que empiece por mirar a alguien mirando este día claro, primaveral, con la misma admiración y alegría con que yo lo miro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salirme de mí es salir de toda metafísica y entrar en el realismo más acuciante. Si en este momento, en esta hora (miro el reloj: son las cinco treinta de la tarde) estoy solo, ¿dónde puedo encontrar compañía, a qué teléfono tengo que llamar, a qué bar de ambiente tengo que prepararme para esta noche ir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a mirarme en el espejo, esta vez crítica y analíticamente. Miro mi rostro delicado y mis labios suaves y descoloridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si quisiera dar a entender lo que quiero que se vea en mí, debería maquillarme y pintar mis labios de rojo violento. Pero eso no ajusta con mi traje gris negro y mi corbata. Tendría que dejar caer estas prendas a mis pies, como se deja caer un vestido, simplemente dejándolo ir, dejando que se embarullen entre mis pies, para después levantarlos, descalzos, uno detrás de otro, con gracia, para apoyarse en el suelo frío, mientras a la vez pongo sobre mi cuerpo un vestido claro, con tirantes finísimos que sostienen su parte alta poco más por encima de mis pezones no desarrollados y mirar así con insolencia el juego de este vestido y esos ojos cercados de negro como una figura siniestra de película de terror antigua y los labios intensamente ávidos de rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no me decido, lo primero porque todavía estoy dentro del armario y no me sería nada fácil dar con gracia y elegancia los pasos necesarios, pero sobre todo porque la asunción de estas convenciones sería tan inapropiada para mí como el traje elegante que llevo como una sentencia o un sambenito inquisitorial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo que salir y me voy a la calle. Me he cambiado, pero a mi manera, me he puesto un jersey negro de cuello de cisne y unos pantalones de pana negros. Mi cara, levantada sobre el cuello de la prenda y subrayada por él, queda insólitamente blanca y mis manos son tan largas como blancas y abandonadas, jamás con un gesto enérgico, mientras que voy sentado, digamos, en el tren al que he subido en el Jardín del Luxemburgo, y donde a estas horas viajo en un vagón solitario, mirando las luces lejanas que aparecen tras la ventanilla y que se confunden con los reflejos de las interiores del vagón y con mi propia imagen, todo ello como un símbolo exteriorizado de los planos que hay en mi propia mente. Pero ahora exteriorizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando bajo del tren, y me lío en torno del cuello la bufanda negra que me pongo para que me proteja de los primeros frescos del otoño, que deja ver bajo una de sus vueltas algunos de los radios de la joya de bisutería que me he puesto sobre el jersey, que hace pensar en la flor que se llama estrella de las nieves, con sus destellos amarillentos y melancólicos, me digo que no soy tan diferente, mientras paso la portezuela y salto al andén, de aquellas cantantes de la moda existencialista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto sólo si alguien sabrá verlo en el garito al que me dirijo, en las afueras, en un sitio convenientemente marginal en lo físico como para acoger al tropel de personas marginales entre las que me gusta estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Callejones grises y despoblados, muros vacíos tras los cuales hay quizás lecturas y músicas, soledades de los metros empedrados que se suceden, hasta que al final, después de atravesar la puertecilla, está el bareto negro entre cuyas luces sé que podré encontrar quizá a la persona que quiero ver y por lo menos ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-115875510234583599?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/115875510234583599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=115875510234583599' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115875510234583599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115875510234583599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/09/belleza-loca.html' title='Belleza Loca'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-115875494607902865</id><published>2006-09-20T14:21:00.000+02:00</published><updated>2006-10-04T23:02:13.753+02:00</updated><title type='text'>Mares</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 10 de abril de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado/a, frente al mar blanquecino, en lo alto de las rocas oscuras, miro hacia el horizonte que se dilata como una ancha concha y permanece inmutablemente tranquilo, inalterado lo mismo que un desierto lunar, vacío de cualquier nave, pertinazmente claro y hueco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tiempo detrás, lo cubre en toda su amplitud una niebla que se desprende repentinamente y cae como una sucesión de telones de gasa más blanca todavía que sólo permite sentir la vecindad del infinito, pero de una región donde cualquier forma está ausente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué bello sería ver entre las gasas de pronto una sospecha, luego unos trazos sueltos, finalmente desprenderse los tres mástiles, las velas colgantes de una fragata, que emergiera haciendo sonar además la voz tenaz de una grave cuerna para despejar el vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, mientras el frío y la humedad hielan mis pobres huesos, sólo veo y sólo veré como mucho el medio redondel de nácar de este mar y sólo sabré que es el vestíbulo de un infinito en donde quisiera entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soledad ésta que representa muy exactamente la de mi corazón, que está ávido de presencias y nunca las ve desvelarse entre la niebla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las novelas conocidas suelen ser de amor o de desamor, lo uno y lo otro lo único verdaderamente bello que hay en la vida de los humanos. La mía tiene que ser de noamor, que es lo único que se puede representar con ese mar tan vacío, porque el costo de mi ambigüedad ha sido prohibirme cualquier forma de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se me ha quedado nunca en la mente ni un rostro como una foto fija, no me ha obsesionado de día y de noche, no sé lo que es el deseo que no deja respirar, porque soy ambigua, estoy a medio camino en mi cuerpo y no tengo deseos por nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he amado verdaderamente a nadie, ni hombre ni mujer, y no sé si esta condición vacía, en que he deseado continuamente ese amor infinito pero nunca he conseguido pasar de las primeras impresiones, es tan bella como lo es este mar terrible que la representa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabo de ver en televisión las primeras imágenes que se fotografiaron de Marlon Brando, muy joven, moreno e inseguro, pero hábil para mirar tenebrosamente a la joven actriz secundaria que fue su partenaire y de besarla absorbentemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hombres y mujeres podían quedarse con estas imágenes clavadas en su cabeza durante meses, en la soledad de sus camas o en la compañía que sustituían de otro partenaire menos relevante y pudieron ser la contraseña con que vivieron su juventud. Me acuerdo de que un muchacho se volvió literalmente loco después de verlas por primera vez y se quedó tocando la guitarra sin parar toda su vida; y una muchacha contó que se hizo prostituta porque pensaba que era la única probabilidad entre no sé cuántos millones de dormir alguna vez con Brando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no; esas imagenes se pueden quedar en mi memoria pero no en mi alma. Con cualesquiera otra sucede lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en Philippe; me hubiera gustado conocerle cuando yo todavía estaba en esta playa, gozando ingenuamente de ella como del futuro en que pensaba en ella; él que me dio sin embargo tan misterioso afecto y tan clara seguridad; a quien yo admiraba porque siendo un muchacho de mi edad sabía infinitamente más de la vida oculta tras las anteventanas y tras los jardines de césped de lo que yo podría saber nunca; Philippe, milagrosamente guapo, y ante quien sin embargo una última barrera me retenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barrera que surgía mucho más inmediatamente cuando se trataba de alguna de aquellas muchachas que, en cuanto las conocía, tardaba cinco minutos en encontrar un defecto infranqueable que me apartaba de ellas; pero quizás, no tanto de Michèlle, quien me hizo descubrir que existen los besos adultos, aunque seguramente no se los daba a ella, sino a alguien sin forma que estaba detrás de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O incluso en la de Anne, a quien se le cortó la voz cuando nos despedimos, mientras en mis ojos brotaban unas lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero las imágenes de Philippe y de Michèlle o Anne, por lo menos, rompen en mí como las pequeñas olas transparentes y casi silenciosas que son las únicas que este mar se permite; se levantan un par de palmos y vuelven a caer sin fuerza, pero dejan ver la gravilla brillante que hay en su fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ligera música de tales olas resuena en mi memoria, y dejan vivir algunas algas de un verde esmeraldino y traslúcido por el que el sol de encima del agua llega hasta el centro de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé; frente al mar estoy rodeada de fantasmas, que es lo único que puede rodearme. No sé si me tocan, ni si tienen alguna realidad. Para los otros habitantes de este planeta es normal enamorarse, tocarse, acariciarse, unirse, incluso se permiten el lujo snob de menospreciarlo o de señalarle defectos, mientras que para mí es lo que la fortuna esconde a los hambrientos (incluso los hambrientos de este mundo tienen sexo y yo no), una lengua extranjera que suena musical e incomprensiblemente, la lengua de los pájaros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También entre los fantasmas, sentado a mi lado, los pantalones demasiado agitados por el viento, puede estar ese hombre tranquilo y alto, cuya seguridad se parece a la de mi padre, que mira también el infinito del horizonte, como yo, pero que sabe lo que hay más allá de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los gestos con que se dirige a mí me indican buena voluntad y una consideración de lo que ve en mí. Lo que también hay de infinito en nuestra diferencia, entre la gracia y la fragilidad que me configuran como esculpida por la brisa a la vez que me impregno con su fuerte paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no puedo decir más de este hombre porque recuerdo que es un fantasma y que su existencia se limita a mi pensamiento. No deja de estar cerca de la realidad, puesto que puedo ponerle las sobrias y contenidas facciones de Gary Cooper y sus largas piernas; quizás sosteniendo entre sus manos un largo sedal con el que pesca tranquilamente sentado en las rocas cerca de mí. Si Gary Cooper ha pertenecido a la realidad, este hombre a quien no puedo ponerle nombre ni cara, bien pudiera estar cerca de materializarse a mi lado, porque también se parece al duro Coronel que personificó Al Pacino. Estos actores tienen cara, piel curtida en las mejillas, rictus en la boca, y por tanto pueden hacerse palpables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo que lo hace ser él no es su rostro, sino esta seria ternura que es capaz de demostrar hacia mí y que unida a mi admiración reverente me da literamente la vida. Él no sólo sabe pescar, sino también navegar en una barca de pesca, por lo que presenta ante mí una embarcación velera de la manera más inesperada: con nosotros a bordo, por ese mar que se vuelve entonces azul y refleja una brizna de sol en cada ola que lo pellizca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha habido tambien otras personas que me han hecho conocer el afecto, como Antonio el Viejo, que me sonreía debajo de su bigote entreverado de gris y negro, o Antonio el Joven (aunque tenía más de cincuenta años), para quien yo debía ser como un joven magnolio recién plantado en su jardín y que debía crecer para romper en grandes flores blancas, deslumbrantes de aroma que acabaron por no nacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cariño es tan modesto que no se puede representar con mares ni con navíos, como mucho con los cantos planos de la playa, que están sin embargo lamidos por el agua, que ha dejado en ellos un saborcillo salado perceptible a la lengua, como una lejana caricia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, desde las peñas en que descanso, pueblo mi imaginación con distintos nombres; pero no puede quitárseme del pensamiento que, delante, sólo tengo el medio círculo de agua y la tierra desierta a mi alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-115875494607902865?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/115875494607902865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=115875494607902865' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115875494607902865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115875494607902865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/09/mares.html' title='Mares'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-115832885575588754</id><published>2006-09-15T15:59:00.000+02:00</published><updated>2006-10-04T22:58:48.353+02:00</updated><title type='text'>La Jaira</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 17 de abril de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo una vez más tu fotografía delante, en la que tus ojos son lo primero que se ve, a la vez descarados y tímidos, o más exactamente con ese brillo de audacia y esa sombra de apocamiento que hay con frecuencia en los audaces. Tus brazos están cruzados delante de ti sobre el mostrador alto al que apenas te asomas, con tus labios anchos y suaves y tu piel muy morena, como desteñida del cabello muy negro y lacio, recogido seguramente en la nuca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He hablado de ti sin usar ningún género, aunque reconozco que tu insolencia es más bien de muchacho y que denotas que estás acostumbrado a pelear en las calles con una chaira en la mano cuando ha sido preciso, antes de echar a correr cuando también ha sido preciso, para escapar de la policía o de las otras bandas de gamberros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también puedo hablar en femenino, porque tu singularidad es que eres una jaira que decidió cortar de su cuerpo todo lo que no quería y ésa es tu fascinación para todos los que te miran, fascinación de la que ya no te hablan precisamente porque la sienten, porque el terreno se les hunde debajo de los pies y las rodillas les tiemblan cuando están delante de ti, asimilando como natural lo que ven como insólito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú te metiste en la banda del Nali en cuanto te viniste a nuestro lado para algo muy simple, poder contar con protección. De hecho el mostrador sobre el que estás apoyada es el de madera mojada de la taberna donde nos juntábamos, casi solos, era una taberna muy poco frecuentada, para contarnos las noticias y hacer los planes del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú llegabas muchas veces con tu vestido de seda, que apenas disimulaba la prestancia y la fuerza de tu cuerpo, sobre el que los colores fuertes de la camisilla o del vestido camisero, brillantes como tu pelo negro, eran como la clave de acceso a los misterios tuyos que nadie comprendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eras tan fuerte y resuelto (uso ahora el masculino) que apenas si se podía comprender que hubieras tomado un nombre femenino y que vivieras como una jaira. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pero un día dejaste seco al Nugallam, uno que se cruzó contigo que era de otra banda, cuando al verte se permitió reírse de ti. Te fuiste para él como una centella, lo levantaste agarrándole por el cuello de la camisa, que se quedó levantada con una forma ridícula, mientras él se quedaba como hundido entre ella. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Entonces le dijiste unas palabras que desde entonces circularon entre todas las bandas de la Capital y fundamentaron tu prestigio indestructible:&lt;br /&gt;“¿Tú te crees que una persona que ha puesto la cuchilla sobre su cuerpo le puede tener miedo a alguien?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Nugallam se quedó tan confundido que no supo decir nada y eso fue bastante para que lo soltaras y él se quedara parado mientras tú seguías tu camino, con la cicatriz convertida en tu condecoración invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego no fue eso, que al fin de cuantas hubiera sido sólo palabras, sino que lo demostraste con hechos una y otra vez. Cuando tuvimos peleas, mientras las otras muchachas se ponían a un lado y se limitaban a insultar, como víboras eso sí, con voces que ponían los nervios de punta por lo chillonas, tú te ponías en medio de los muchachos, aunque no fueras de ellos, con tu navaja cabritera de cuarto de metro en la mano., te agachabas, que parecías una araña preparándose y a punto de saltar, negra como tu pelo y tus ojos, y la chaira como si fueran sus colmillos o lo que tengan las arañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y te bamboleabas de un lado a otro de manera que daba miedo nada más que verte; y los otros muchachos, aturdidos al ver que era una jaira quien les desafiaba, no sabiendo si iban a quedar como maricones por pelearse contigo, pero a la vez sabiendo que tu chaira era tan verdadera como las de ellos, y que allí estaba, desnuda y amenazadora y lanzando destellos brillantes como si fuera de níquel, que no se podían apartar los ojos de ella, por la cuenta que les traía. Pero tú no eras la primera que acometías. Siempre esperabas a que lo hiciera el otro, pero que tuviera cuidado cuando, medio confundido, se decidía, porque entonces tu mano era vista y no vista, y el picotazo de la araña dejaba su señal donde llegara, y no voy a contar más, sino que al final estabas en boca de todos, amigos y enemigos, y todos te temían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También era parte de tu prestigio, pero de otra manera, como si dijéramos complementaria, como el halo de luz que envuelve al disco de la luna o del sol, que son los verdaderamente luminosos, otra cosa que era el saber que tu padre era ingeniero y que tú te habías venido libremente a vivir entre nosotros, en Chamboolan City, el más terrible y más inmenso barrio de chabolas, porque sabías que sólo aquí podías vivir a tu propia manera, con esa mezcla de audacia y amabilidad que te era tan propia. De hecho, tampoco nadie hablaba de eso, pero se sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre la fuerza natural de tus brazos, que sin embargo eran suaves, aunque estuvieran bien musculados y el hecho de que tenías estudios, lo más imposible en el barrio, todos te veían como el jefe o la jefa natural de la banda, menos tú misma. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;“Yo no quiero ser jefe”, decías a quienes te lo propusieron, durante los meses de confusión que siguieron a cuando metieron en la cárcel a los principales de la banda, los que había cuando tú llegaste. “Yo soy yo. Yo no necesito a nadie y un jefe necesita tener a quienes le obedezcan, porque sin ellos no es nada”. Por eso de hecho todos le temían, incluso los nuevos líderes que eligió la banda, aunque no había motivo ninguno para temerle mientras no la agredieran. También se hablaba de envidias y de que algunos de la misma banda sólo se quedarían tranquilos cuando los de las rivales la mataran, hasta el punto de que se sabía que, si ellos no lo hacían, lo harían ellos, como si fuera una equivocación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú mandabas sobre la banda sin mandar. No les decías nada de lo que teníamos que hacer en el día a día, pero nos decías lo que tenía que ser la banda y para qué existíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había palabras tuyas que se quedaron entre nosotros como si fueran versos de la Biblia, el Vedanta o el Corán. La primera, la que nos dejó fríos con un escalofrío que nos llegó hasta los pies fue aquella que dejaste caer, como mirando por encima de nuestros hombros, aquella tarde que nos pusimos a hacer los planes del día siguiente: “Robar lo nuestro, pero no lo suyo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos nos quedamos muy callados mientras procesábamos aquella frase. Pero poco a poco, nos fuimos despertando con el entusiasmo de una revelación, y hablando a voz en grito, y diciéndoselo a quienes eran tan torpes que no se habían enterado. Si los muchachos de las chabolas, que no teníamos ni familia, ni estudios, ni trabajo, robábamos, en realidad recuperábamos lo que era nuestro, lo nuestro verdaderamente que otros nos habían quitado primero, de manera que los autos de lujo que pasaban por el puente, y los ordenadores y los televisores que titilaban en las tiendas, y los collares de perlas y de diamantes que se ponían las titis del otro lado del río eran en verdad nuestros, mientras que si nos dedicábamos a pelearnos entre nosotros y a matarnos de vez en cuando, le quitábamos a cada cual, que era uno de nosotros, lo poco que tenía y que era suyo de verdad. Dejamos de ser desde entonces una banda de matones pendencieros y nos convertimos en una banda de ladrones justicieros. Supimos que teníamos que dedicarnos al robo incesante, a crear un río de joyas desde la otra orilla a la nuestra y a comprar la paz con las otras bandas regalándoles por las buenas una parte de las maravillas que conseguíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sí me acuerdo de la tarde en la que nos dijiste aquello, que fue aquí, en la taberna, es que en medio de la alegría loca y de los ojos brillantes con que los muchachos comprendieron ellos solos y en un instante lo que tenían que hacer, al enterarse bien de lo que significaba “lo nuestro”, hubo algunas miradas sombrías y algunas bocas apretadas que daban miedo. Pero me fijé en ellas para estar atento y avisarte si era necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra frase tuya que nos estremeció fue cuando uno de los muchachos más chicos, uno de once años a quien habían echado de su casa, llegó mintiendo para justificar que se quedara una tarde junto al río, mirando a los barcos que subían y bajaban en vez de buscar unos cuantos descuidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que dijiste entonces fue esto: “La verdad para nuestros amigos; la mentira para nuestros enemigos”. Sabíamos que era preciso mentir a chorros ante la policía o ante los de las bandas rivales, porque necesitábamos defendernos como fuera, pero alguien tenía que decirnos así de claro que entre los compañeros de la nuestra no teníamos más apoyo que la confianza mutua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy hablando de ti como si fueses un profeta o un santo, y no; lo que eras es un general o una generala. Sabías muy bien lo que nos convenía y lo que te convenía y esa era la pizca de insolencia que había en tus ojos y que tan bien recogió la foto que estoy mirando ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que eres insolente y egoísta, y eso me gusta mucho de ti. No pretendes engañar a nadie. Si quieres a los muchachos de la banda es porque te gustamos y gozas estando con nosotros, porque te parecemos lo único hermoso que puede haber en la vida, y nos lo demuestras a cada instante, cuando te callas y te quedas mirándonos con ojos de adoración, que es la parte que nos divierte de ti, y que no nos corta porque sabemos que ese sentimiento viene de ti y que eres una jaira; bebes con nosotros el aguardiente de caña, el más barato y el más turbio, como si fuera agua sucia, en la taberna, porque es mejor que el whisky o la ginebra, porque es el nuestro, el que siempre hemos bebido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También bebes whisky o brandy de las mejores marcas cuando, siguiendo tu consejo, hemos recuperado cuatro o cinco cajas enteras de un bar que hayamos apalancado, quitándoselo a los ingleses que dan la vuelta al mundo en sus yates, viniendo de Jamaica y con rumbo a Wellington, tomando el sol y embriagándose. Pero nos gusta más el aguardiente de caña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te gustamos los muchachos como amigos y compañeros, no o no tanto para que follemos juntos. Nosotros lo hacemos mucho entre nosotros mismos, porque somos todos jóvenes y el cuerpo no espera, pero me parece que lo hacemos con más entusiasmo que tú, aunque sólo sea por conseguir pronto el orgasmo y por podernos ir a otra cosa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Follamos sobre todo a la hora de la siesta, cuando hace más calor y parece que el cuerpo se despierta mientras que la cabeza se adormece después de haber comido lo que haya caído. Nosotros nos tumbamos pero pronto estamos medio incorporados, sudando y masturbándonos mutuamente como monos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú, a veces, te abrazas mirándole a los ojos a alguien por quien sientas especial cariño –cosa que no hacemos los demás y que, por sí sola, te define como jaira- , y hasta lo besas y te deja que te bese durante horas, según parece. Le besas las mejillas, la comisura de la boca, los labios, la nuez de Adán, los antebrazos velludos, la parte blanda y suave que por detrás son los codos, las muñecas, cuando sus manos abandonadas se ofrecen ante tus labios como si estuvieran crucificadas, pero si a él le pueden gustar durante algún tiempo esas caricias, pronto se despierta del todo, porque es un hombre, ya sé que tú no y necesita ir a lo que quería ir desde el principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces tú te desanimas de pronto, y te vas a donde sólo tú sabes, y le dejas hacer, y él es quien suda y trabaja y se agita y empuja, mientras que tú haces tuyo el privilegio de las mujeres y dejas que él se agite mientras tú yaces inerte y como mucho de vez en cuando le besas como si le dieras un beso de los que le has dado antes, pero ya fuera de tiempo. Termina, y él se queda agotado y se duerme junto a ti, mientras tú te incorporas, descansada, y arreglas tu ropa, arrugada y sudada sobre tu cuerpo, y te ordenas un poco el pelo negro y precioso sobre tus ojos llameantes, antes de levantarte y dejarlo allí, dormido sobre la colchoneta. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Porque tú eres una jaira, una verdadera jaira, y todos los muchachos de la pandilla sentimos que eres una jaira, una más de las muchachas que también nos acompañan y también se nos entregan y también roban con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que también has tenido que ver con alguna de ellas, alguna vez y sé que tampoco te ha vuelto loca, aunque haya sido agradable. Te has puesto delante de ella, a mirarla, y ella delante de ti, y has visto la juventud ansiosa de sus ojos y te has fijado en el peso de sus pechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usando también el privilegio de las jairas, que sois mujeres sin serlo, te has dejado inclinar poco a poco hacia ella, y ella también hacia ti, cerrando sus ojos, hasta que habéis notado los cuatro labios juntos y entonces os habéis besado muy suavemente, sintiendo tú que ese beso era mucho más frutal y fresco que los que les habías dado a los muchachos, duros y fuertes y olorosos a sudor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede ser que después de haberos besado las bocas los cuerpos también se hayan acercado y tú hayas sentido sobre tu torso el blando contacto de los pechos de ella, más bien desconcertante y como bivalente. Y si habéis seguido acercándoos, también se han tocado los vientres y entonces ha resultado evidente para las dos que ambos eran planos, como si la cuchilla invisible siguiera presente entre vosotras, separándoos, o como si hubiera una lámina de frío cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú, puedes haber deseado que la carne os uniera, una carne que no existe, y a la que, para sustituirla, habría que recurrir a dedos o a la lengua, o a las caricias ansiosas y desesperadas por su inutilidad. Pero lo que desde luego no has deseado es verte al lado de ella, haciendo con tu belleza y tu gracia misteriosa y sombría los movimientos que también los muchachos han hecho sobre ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te parecen feos y ridículos e indignos de ti. También por eso eres una jaira. No has hecho el camino desde el despacho de tu padre, situado en el Boulevard, y destinado a que tú lo heredases, hasta el barrio de las chabolas, y no has puesto tú misma la cuchilla sobre tu cuerpo, llevando la mano del ejecutor, para tener que agitarte como lo hacen los infelices de los perros sobre sus resignadas perras. Eres una persona, eres una jaira, y no quieres tener nada que ver con el sexo tal como es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-115832885575588754?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/115832885575588754/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=115832885575588754' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115832885575588754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115832885575588754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/09/la-jaira.html' title='La Jaira'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-115832871018384170</id><published>2006-09-15T15:57:00.000+02:00</published><updated>2006-10-04T22:47:34.923+02:00</updated><title type='text'>El Caliche</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 24 de abril de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé lo que esperaba cuando llegué al Caliche hace diez años, pero sí que era algo maravilloso. Claro, yo tenía entonces veintidós y todo era porvenir, todo podía pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad, es que no me acuerdo tampoco muy bien de cómo pude llegar. ¿Quién me llevó? ¿Quién me presentó? No me acuerdo y querría acordame, para darle las gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad, es que en verano y frente al mar, todo parece maravilloso. Y eso que, me acuerdo ahora, entré por la parte de atrás, donde estaban los cubos de la basura, olorosos a verdura podrida, pero la calle paralela a la playa estaba tan llena de buganvillas y glicinias, flores de trompeta sobrepasando las tapias. que podían con todos los malos olores que hubiera en la puerta trasera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he dicho que el Caliche es un bar de moteros que hay en la costa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrando por delante, tiene un jardincito con cuatro mesas y sillas de plástico blancas y luego, ya dentro, hay una parte de entrada, con un billar bien verde –ya sé que todos los billares son verdes, puñeta, pero es que destaca mucho el color- otro par de mesas más, de las de madera con respaldo redondeado, como las de los garitos americanos de las películas de Bogart, luego un par de arcos, en los que hay puestas en cada uno una moto viejísima y negrísima (como una de una foto preciosa de Brando), luego la barra, con tantas luces que parece una maquinita de las de jugar o un columpio de feria. Lo mejor es la música, porque el dueño, el Arturo, es fanático de los blues, el soul, y ya os lo podéis imaginar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que pude ser aceptada porque todo fue muy natural. El día que llegué, había dos mujeres solas en la barra, que por sus minis exageradas, una de lamé de plata, y sus medias de malla, comprendí que eran asiduas. En cuanto pedí lo que fuera, mi voz delató que era una trans pero me di cuenta a la vez de que allí no importaba, era natural, encajaba con la decoración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un momento, me habían preguntado algo, para curiosear sin duda, pero era lógico y ya éramos amigas; se llamaban la Prude y la Vicky. Luego se fueron, enseguida, con prestancia de reinas, pero ya nos conocíamos, ya tenía yo un sitio en aquel lugar, y aunque también me fui, o nos fuimos, enseguida, volvi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese primer día no vi más motero que a uno, alto y fuerte, o alto y gordo, no sé cómo describirlo, que entró. Salí y luego estaba de pie junto a la puerta el jardincillo, enfrente de la playa, y se giró la cabeza para verme, cuando salía, con su pelo gris, como su mostacho, sus ojos y sus labios apretados, ceñudo, como de mala leche. A lo largo de las tardes y las mañanas que fui por allí me enteré de que era el Jeffry y que como todos los tíos grandes y recios era buena gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, “¡es que eres una trans, coño!”, me dijo uno de los primeros días. “Aquí no queremos maricones”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el hecho es que era completamente natural que yo, que entonces llevaba vestidos muy cortos, a la altura de los pechos, por arriba, con un par de tirantitos como mucho y que además me tomaba sólo un par de tubos de cerveza, fuera por allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la Prude y la Vicky me apoyaban, fueron mis amigas de entrada, mis comadres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y además, es que estaba muy buena, lo sé. Eso me hacía pegar con el ambiente, como si fuera una chica de calendario de las que clavan en los talleres de reparación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, era evidente que yo no pretendía ligar ni tampoco disimular que era trans. Mi voz es de camionero, nunca mejor dicho, y con ella llamaba a Miguel el barman para pedirle lo que fuera. Todo estaba muy claro, muy en orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me daba cuenta de que lo esencial era lo de no pretender ligar y he seguido haciéndolo hasta ahora. Eso es lo que me ha permitido mantenerme distendida y mantenerlos distendidos, en ese ambiente de hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco es que haya hablado yo del tema casi único de ese ambiente, porque ni me gustan especialmente las motos, ni entiendo, ni quiero entender, y menos de fútbol, ni del Madrid y el Barça, el tema de repuesto. Pero si han cambiado alguna vez las tornas y ha salido cualquier otra conversación, por ejemplo de políticos, y se han puesto a poner de grana y oro a los de un partido y luego a los de otro, como ahí yo entiendo, he metido baza, como cualquiera, y como soy dura y clara, hasta los he callado. Esto, ahora que lo pienso, es también otro de los fundamentos del respeto que me tienen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo de no ligar, tengo que hacer otra precisión. La realidad es que los moteros suelen estar casados y que sus mujeres, por la cuenta que les trae, también son moteras, es decir que suelen venir las parejas juntas al Caliche por las noches, aunque luego ellos hablen por su lado y ellas por el suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, la verdad, es que hablo más con ellos, porque me interesa más el tipo de conversación, no por lo que tenga de técnica de carburadores y qué sé yo, que me trae al pairo, y entonces me voy a lo mío, sino por las aventuras, las cabalgadas que cuentan por las autovías, centenares de kilómetros a no sé cuántos kilómetros por hora (bueno, sí lo sé, pero no quiero decirlo, por si hay niños delante)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carreras y peligros y caídas y heridas, pero velocidad y adrenalina. Me gusta oirlos porque me recuerdan a mi padre, contándome sus aventuras en el Sahara, otro relato de esos que conmueven a los niños y que enorgullecen a los hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento como un niño ante su padre, cuando los cuentan con voces graves y tranquilas o excitadas. La única diferencia, que sé que es lo que me hace trans, es que yo no quiero imitarlos personalmente, no quiero subirme a una moto, no quiero coger el cabezón ni darle gas, prefiero que sean ellos los que me lo cuenten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, diez años después, sé lo que no he conseguido y la desilusión realista que me invade cada vez que entro por la puerta del Caliche. Hubiera querido encontrar aquí amor, como el perfume de las flores de la playa, o el olor ruidoso del mar, y no lo he encontrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es una desilusión tierna, porque sé que he encontrado también mi sitio, y a mis amigos. La palabra amigos dice aquí todo lo que tengo y todo lo que me falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que lo que entonces quería y lo que todavía no he encontrado era alguien que estuviera permanentemente a mi lado y con quien pudiera contemplar el mar con la misma continuidad y la misma seguridad que da mirar al círculo del horizonte, como diciéndose que siempre estará ahí y siempre será inmenso y maravilloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero vivo como trans y eso es lo más importante para mí. Siento así también el círculo del horizonte, porque he conquistado el derecho a verlo así, me veo yo, como soy y quiero ser y eso compensa el no tener esa compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces me río para mis adentros cuando tengo que bajar del taburete de la barra para ir un momento al aseo de señoras. “Si comprendiérais”, les digo mentalmente a quienes están conmigo, “lo tiritante, lo tierno, lo musical que es para mí tener este derecho!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos momentos he sentido mucho la melodía del blues que sonara en ese momento. Al volver, lo he dicho, me he reído y una vez se me saltaron las lágrimas. Los que estaban conmigo me miraron fijamente y callaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anteayer hubo un raid pequeñito, cuatrocientos kilómetros, y el Murphy me invitó a que fuera con él. Era a Gibraltar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso fue grande; el motivo era que su mujer tenía que hacer sin falta no sé qué y él dice que le aburre ir solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien pensado, había una especie de trampa casi ofensiva en la cuestión: la mujer le deja ir conmigo, porque piensa que conmigo no hay peligro. O bueno: la mujer confía en el Murphy y en mí. No me puedo ofender: yo sé las reglas del juego y son éstas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, como el traje de motera de su mujer se quedaba libre, me lo podía llevar yo, lo mismo que su casco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fummm, fue excitante meterme en el traje de una mujer, casi como la primera vez que me travestí, hace yo qué sé cuántos años, y ponerme el casco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego el Murphy abrió las piernas y se subió a la moto y yo detrás. Aunque me daba un poco de corte, él me lo quitó con tono práctico, diciéndome que me agarrara a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he pasado tanto miedo en mi vida, no he sentido un viento tan persistente y duro, como si me abofeteara continuamente las mejillas, bajo las gafas, no he estado tan convencida de que a cada curva íbamos a saltar elegantemente al mar y a caer en el agua azul, ¡plaf!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que el Murphy me perdone, pero también comprendí lo cerca que está el verbo agarrarse del verbo abrazarse, y lo tronco de a metro que era su espalda, aunque, bien visto, sería lo que él necesitaba, y no por mí, válgame el cielo, sino por la cotumbre de tener apretada a su mujer contra su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, los aspectos técnicos de la ruta no me interesaban en absoluto, yo sólo oía los cambios de marchas como si fueran la respiración de un trompetista que de vez en cuando tenía que pararse para tomar aire y seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegamos a Gibraltar yo era muy consciente de que, con el traje de motera, mi figura era lamentablemente masculina, de espaldas, porque tengo los hombros anchillos y las caderas escurridas, por lo que tuve que compensarlo, y para eso estaba muy preparada, después de haberlo pensado detalladamente la noche anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al quitarme el casco, mi pelo largo y rubio, liso, se desplegaba libremente y caía, eso era importante, y un instante después mis labios estaban pintados de rojo fuerte y brillando como los de una mujer 10. En cuanto a la voz, lo solucioné no hablando, lo que era bastante fácil, pues el ambiente era francamente machista y las opiniones de las mujeres no tenían importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras cosas de las mujeres sí eran importantes, y yo quería contribuir al prestigio del Murphy. Como mi pecho natural (bueno, hormonado) no es muy grande, me había comprado la víspera un sujetador bastante grandón y lo había rellenado con suplementos bastante firmes, de manera que si de espaldas podía medio parecer un hombre con el pelo largo, lo de “¿es o no es?”, de frente era imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dormimos en habitaciones separadas, el Murphy con un colega de la costa y yo en una individual, para que no hubiera nada que decir, y todo salió muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El premio es que me han invitado a ir este verano al raid Granada-Marrakech, diez días pasando incluso por el desierto. No sé con quién iré, pero sé que me he ganado ese derecho durante estos diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-115832871018384170?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/115832871018384170/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=115832871018384170' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115832871018384170'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115832871018384170'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/09/el-caliche.html' title='El Caliche'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-115832855878747420</id><published>2006-09-15T15:54:00.000+02:00</published><updated>2006-10-04T22:44:06.096+02:00</updated><title type='text'>Historia de Tres Semanas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 15 de mayo de 2006 y en Diario de Lima Gay; traducido al inglés por Jane Brook y publicado en News de Press For Change y en la página de Lynn Conway)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los años cuarenta, Gandhi combatió por la dignidad de la India con sus huelgas de hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La huelga de hambre es un arma muy fuerte. Es un arma muy especial, con la que no se toca la piel de nadie y quien pone los sufrimientos, o incluso las víctimas, es quien mantiene la iniciativa. Pero como todas las armas, hay que manejarla con mucho cuidado, no siempre es útil, y puede resultar muy peligrosa para quien la usa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de Gandhi, fue efectiva porque tenía enfrente a los ingleses, con su cultura liberal, democrática y humanitaria. Quería hacer saber algo que podían comprender perfectamente, una cuestión de dignidad. Si se hubiera enfrentado con otros poderes de la época, él en persona habría sido volatilizado y los indios masacrados y fin de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no hay que salvar ninguna distancia para hablar de lo nuestro. Porque para los y las transexuales también ha sido una cuestión de dignidad, hasta el punto de habernos visto en la necesidad de anunciar una huelga de hambre. Seremos muy pocos, mientras que los habitantes de la India eran millones. Pero en estas cuestiones, una sola persona es mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También en nuestro caso, éste era el momento y no otro. Porque teníamos enfrente a un partido con un sentimiento solidario de izquierda que había demostrado ya su compromiso con los homosexuales y nuestra protesta no era por negarse a reconocer nuestros derechos humanos, sino por retrasarse en hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo que el pulso entre Gandhi e Inglaterra se resolvió con honor para las dos partes, una por su valentía e inteligencia, y la otra por su humanidad, el nuestro también podría resolverse con honor para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pienso en estas semanas, tengo la impresión de las piezas de un puzzle que se mueven solas y que van desajustándose y luego ajustándose solas, de una manera misteriosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo empezó con una afirmación hecha en un Programa Electoral; todos lo sabemos; pero luego vino la cuestión de las fechas, como todos sabemos también y no voy a repetir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última fecha señalada era el 31 de marzo de 2005. Pasó. Voy a decir sólo que pasó. Y los y las transexuales tuvimos la sensación de ser de nuevo los últimos de la fila, o "los últimos monos de la compañía", como se dice en mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se fue formando poco a poco un revuelo en nuestro ambiente. De las primeras manifestaciones o declaraciones públicas que recuerdo, las de la página de la Fundación de Identidad de Género. Luego, la dimisión de Rebeca Rullán de la FELGT, las cartas personales de Juana Ramos, sobre todas estas cuestiones. Los ruidos habían comenzado a convertirse en gestos decididos, con toda la razón. Se estaba olvidando de hecho la dignidad de los y las transexuales, se nos consideraba quizás poca cosa, cuatro gatos, cuatro locas, que debíamos esperar turno pacientemente mientras salían leyes mucho más potentes, la de Esto, la de lo Otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ser muchos, los gays y lesbianas fueron atendidos escrupulosamente de octubre del 4 a junio del 5, en nueve meses. Nosotros, los parientes pobres, dos años después no habíamos sido atendidos y se decía alegremente que estuviéramos tranquilos, y que esperásemos, para empezar, ¡otros seis meses más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daba casi risa, y estamos acostumbrados a reír por no llorar, pero era evidentemente cuestión de respeto, o de dignidad, o de tomarnos en serio, como se prefiera, y de que no se nos marginase como otros nos marginan en la calle, en las clases o en el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo eso era la fase de desajuste. Las piezas del puzzle salían volando, ellas solas, y se estampaban contra las paredes, en una especie de poltergeist que tenía a muchos estupefactos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, Carla Antonelli, que es la Coordinadora del Área Trans del PSOE, tomó su decisión, que dejó estupefactos a muchos más. Se planteó los deberes hacia su partido y los deberes hacia la gente suya y decidió que no podía permitirse no mirar a una transexual a la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho sea de paso, al hacer ese análisis, le prestó también a su partido el mejor servicio que podía prestarle: hacer ver que en él hay personas tan de bien como ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero de momento, el alboroto mediático se creó, porque en nuestra democracia no es frecuente que alguien plantee su fidelidad a la línea de su partido, su afinidad fundamental, y a la vez su disidencia en algo que afecta precisamente a los suyos, a los que como persona y como coordinadora se debe muy especialmente. "Quiero poder mirar de frente a cualquier trans".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era preciso conseguir que se nos oyera y tengo que decir que supimos organizarnos perfectamente, como si fuéramos profesionales de los medios. Supimos medir los tiempos y dosificar las informaciones, para usar con eficacia esa arma terrible y letal que habíamos cogido en nuestras manos, esa arma de información, la huelga de hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabemos que las y los trans somos pocos, que tenemos poca fuerza, pero sabemos también que nuestro único poder es la atención mediática. Y ahora la necesitábamos para hacer saber hasta qué punto estábamos humillados y hasta qué punto queríamos llegar para conseguir el respeto de todos: la huelga de hambre con todas sus consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No improvisada, no manejando el arma como un niño chico un pistolón, sino coordinadamente, seriamente, de acuerdo a la gravedad del momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos sentíamos muy en serio, y muy asustadas. Yuyu, decía un amigo. Las huelgas de hambre se puede saber cómo empiezan, pero no como acaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La propuesta fría y serena había sido de Carla. Dejamos que el mundo se enterase bien, durante una semana. Digo el mundo, porque comenzamos a pedir apoyo a organizaciones gays y lésbicas de España y de otros países. Jorge Puchol, mi amigo gay, comenzó a hacer un mailing desde Valencia. Pedíamos cartas al Ministerio de Justicia y a El País. No contestaron todos, pero contestaron algunos, cuyo listado les honra. Hicimos contacto con organizaciones y personas transexuales tan notables como Belissa Andía, Secretaria de la sección trans de la ILGA, Christine Burns y Stephen Whittle, de Press For Change, la organización que consiguió la ley británica, o con la notabilísima activista Lynn Conway, de USA, o con Jo, del European TransGender Network, o con Marlene Rikweh Meges, del GAT de Paris y Karine Espineira, de Sans Contrefaçon, de Marsella, que hicieron traducciones fundamentalísimas, o Hazel Gloria Davenport, de Humana, de México, o Mirella Izzo, de Crisalide Azione Trans, de Italia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos contestaron también Trans-Info Echanges, de Lyon, Transgender Equality Network de Irlanda, el Genderstichting de Bélgica y, con mucho sentimiento, la Cadena de Radio Transexual y Gay de Argentina, las organizaciones, quince, de la Red Trans del Perú, muchas organizaciones de México y muchas de Chile, incuyendo nueve organizaciones de travestis, nombre combativo y descaradado con el que me siento muy identificada personalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron tantas, de tantas ciudades de América Latina, que me permitirán que de momento no las nombre, porque son de las nuestras y de los nuestros, gente con quien siempre vamos a andar juntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos decían, "¿Qué hacemos?". "Esperemos", pensábamos. Mientras, Press For Change y Lynn Conway nos publicaban un diario de la preparación de la huelga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana siguiente, nos incorporamos al anuncio de la huelga de hambre Gina Serra, Andrea Muñiz y yo. Tres presidentas (chairwomen, decíamos en los diarios para los anglosajones) de tres organizaciones, una del Norte, otra del Este y otra del Sur, que junto con Carla en el centro, santiguábamos el mapa de España. Ni hecho a propósito. Las piezas del puzzle volvían a encajarse, solas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gina Serra había organizado una campaña de recogida de firmas, en la que personas particulares, trans y no trans, dejaron la suya y su sentimiento, que guardaremos en nuestra memoria y nuestro corazón sabiendo que se pusieron a nuestro lado en un momento decisivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaron otras adhesiones a la huelga de hambre. Nuestra compañera Tatiana Sánchez Mansilla, tan querida para mi, fue la primera; enseguida, Antonia Leiva anunció que si podía, se sumaría, y luego las personas transexuales que usan los nicks de "Palomita", "Nicolás" y "Alberto", y alguien más que empezó a interesarse, desde Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvo repercusión pública, y en lo negro de la noche pensé en ellos, que se ofrecieron muy en serio a pasar por lo mismo que nosotras tuviéramos que pasar, el sacerdote gay José Mantero, expulsado por la iglesia que dice ser de Cristo, y el político también gay Jaume d'Urgell, que llegó a estar con nosotras, esperando las noticias, muy serio y preocupado. Era muy de agradecer que fueran gays y fueran absolutamente solidarios, y que arriesgaran también su salud o su vida por los y las trans.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El diputado por Los Verdes, Francisco Garrido, mostró desde los primeros momentos su adhesión a la causa, así como Esquerra Republicana de Catalunya, el político gay de derechas Carlos Alberto Biendicho,el periodista Emilio de Benito, el antropólogo José Antonio Nieto, el escritor Javier Montilla, la endocrinóloga Isabel Esteva, de la Unidad de Málaga, la periodista Ruth Toledano... Escribí al Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, siempre a nuestro lado, para pedirle que estuviera preparado para intervenir si era necesario. Andrea Muñiz escribió en el mismo sentido al Ararteko vasco, el activista gay Íñigo Lamarca. Tanto Gina Serra como ella empezaron una febril serie de contactos, y tuvieron una presencia continua en los medios de comunicación catalanes o vascos, respectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo, en torno a la iniciativa de Carla, el movimiento trans comenzaba a unirse y en cierto sentido, a existir por primera vez. Se planteaba ya algo muy grande: el movimiento transexual unido, con iniciativa propia, con voz propia. Un movimiento transexual hasta ahora fragmentario y disperso, pero que encontraba en la fragmentación su propia fuerza, la espontaneidad, la sinceridad, la insobornabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En él todos nos conocemos, porque somos muy poca gente, pero pocas veces hemos encontrado causas comunes para las que unirnos. Ahora la teníamos, la causa de nuestra dignidad, del respeto que esperamos, igual que cualesquiera otras personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El movimiento transexual comenzó a unirse, en forma autónoma, para cada organización, pero solidaria plenamente y espontáneamente, sin necesidad de muchas palabras ni de muchas formalidades. Carla lo bautizó Stonewall 2; Stonewall, todos lo saben, había sido una iniciativa trans, una gloria trans, que mostraba de lo que somos capaces; ahora, de nuevo, teníamos que demostrarlo, y como entonces, no para hacerle mal a nadie, sino bien a nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestras casas, ordenadores y teléfonos, el fijo a un lado, el móvil al otro, echaban humo más de doce horas al día. El arma de la huelga de hambre, puesto que es de información, es de comunicación. Nos mantuvimos comunicados, nos enviamos mensajes de móvil o de ordenador, las cuentas de teléfonos nos van a arruinar de por vida, pero el movimiento transexual fue formándose, en gran parte solo, por la fuerza de la razón y de los sentimientos. Hubo quien se quedó al margen: no voy a dejar de respetar a esas organizaciones, que hicieron sin duda lo que creyeron que debían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El momento más hermoso fue cuando nos reunimos en la sede de Transexualia todas las organizaciones que habíamos decidido acudir a la cita con Pedro Zerolo, no sin dudas previas, que fueron resolviéndose. Estuvimos reunidas dos horas y media. Comimos algo, sandwiches y cosas así, porque queríamos que nuestras mentes estuvieran ligeras y despiertas, y hasta un puntito de peleonas, en vez de captadas por el sopor de una buena digestión. Sabíamos que íbamos en serio, y que era una ocasión histórica única, de las que pasan una vez a tu lado y no vuelven a pasar. Sabíamos también que teníamos que mantener un apoyo sin fisuras, no era preciso casi hablarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablamos todas las organizaciones, en orden perfecto, con tranquilidad y con convencimiento. Una compañera latina pidió que, en la futura ley, no nos olvidáramos de las trans inmigrantes, víctimas de la exclusión social en sus países y aquí. Es decir, que daba por hecho que habría ley. Con toda la inquietud que fuera, ésa era nuestra voluntad. Carla Represa manifestó, como representante, la postura de sus organizaciones representadas, y luego, a título personal, su voluntad de unirse a la huelga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi lado, una amiga cuyo nombre no voy a decir, me dijo sinceramente: "Estoy emocionada"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día antes, el viernes, habíamos recibido el apretón de manos virtual del Cardenal de Sevilla, lo que quitaba cualquier argumento del miedo a los carcas. Este pronunciamiento transcendental se debió a una gestión de Andrés de la Portilla, que colaboraba con nosotras desde el principio en muchas otras cosas (pero no hasta el final) Es verdad que, veinticuatro horas después, el Cardenal, sufriendo presiones del resto de la Conferencia Episcopal, tuvo que decir "donde dije digo, digo... digo", porque se afianzó en lo mismo, de lo que sabe perfectamente por sus estudios como psicólogo. Pero esto significaba que comenzábamos a no estar solos, a contar con apoyos en las partes más dispares y hasta inesperadas de la sociedad. Nuestro esfuerzo mediático comenzaba a dar frutos y otra pieza venía a ajustarse con las demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminamos la anterreunión, y nos fuimos con calma para la calle Ferraz. Un momento después, estábamos con Pedro Zerolo y otros miembros de su secretaría y del grupo GLBT del que forma parte Carla. Allí estaban Miguel Ángel Fernández, Mariano Moreno, María José Hernández y la diputada Carmen Montón. También estaban Boti García y Beatriz Gimeno, de la FELGT y Carla, pero entre nosotros, en las filas de las organizaciones asistentes, no en la presidencia, como le correspondía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos saludamos uno tras otro, ceremonialmente, nos besamos, y empezó la reunión. Pedro empezó a hablar tranquilamente, muy pausadamente, con su melodioso acento canario, aunque demasiado políticamente correcto (todo "as" y todo "os")&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nos cansó. Expuso, primero, los logros de su Secretaría en favor de los transexuales que, verdaderamente, ya van siendo algunos. Luego, explicó las líneas generales de la ley, y ahí nos dió a todos un sobresalto: un traspapelamiento o un lapsus, porque lo que nos leía era la propuesta del PSOE de 2000, basada en el modelo alemán. Luego, nos dijo que habría un anuncio "inminente" de la ley, para antes del 30 de junio de 2006 y presentada con garantías políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el sobresalto de la ley antigua, según el modelo alemán, era demasiado fuerte y nos había dejado conmocionados. La inquietud era demoledora. Pedro Zerolo quería que hubiese acuerdo, pero aquello podía echar la reunión abajo. Pensé que era necesario pedir un tiempo muerto, como en los partidos de baloncesto, para hablarlo entre nosotros y las caras hicieron evidente que era apremiante. Pedro, cortésmente, accedió a salir junto con los integrantes de su Secretaría y nos dejó solos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pusimos a Josefina Pérez como moderadora y lo hablamos. Volvimos a hablarlo tranquilamente, aunque casi más agobiados que preocupados, pero con perfecto orden, tal era nuestro acuerdo de fondo, la verdadera fuerza que llevábamos a la reunión. Hicimos hasta tres rondas de intervenciones. Al final de las tres, presentamos nuestras posiciones casi unánimemente, salvo alguna abstención, es decir: no hubo ni un voto en contra. Esa era, materializada. la fortaleza del movimiento trans.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro Zerolo recogió nuestras posiciones. Se había ofrecido a gestionarlas, desde ahora, personalmente. Tampoco nosotros queríamos intermediarios. Queríamos ver ese borrador, para el martes. Nos ofrecimos a hacerle llegar nuestras posiciones, el miércoles a las nueve de la mañana. El viernes habría una reunión, en la que Rebeca Rullán sería nuestra portavoz, con quien quisiera acudir con ella, para comenzar a negociar con Pedro el contenido de la ley inminente. Yo (empezaré con el burro por delante, para que quede claro que fue decisión mía y nadie tuvo que empujarme) y Carla, anunciamos que no renunciábamos a la huelga hasta ver todo eso encarrilado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era cuestión de esperar a esta semana. El miércoles 10, en las Cortes Generales, todo entre maderas preciosas que reflejaban las luces y adornos dorados que brillaban todavía más, la diputada Carmen Montón, del PSOE, hizo una pregunta al Ministro de Justicia, que respondió diciendo, básicamente, que: reasignación legal sin cirugía; que sería un procedimiento administrativo; y que antes del 30 de junio. Luego la diputada Rosa María Bonás, de ERC, subió a la tribuna de oradores para hacer una solemne interpelación; habló con preparación y con serena emoción, y preguntó sobre todo por la sanidad. El ministro contestó exponiendo la situación en las diversas autonomías en que la prestación está en curso (Andalucía y Extremadura) o en estudio (Aragón, Asturias, Cataluña), lo que sugería que lo dejaba a la responsabilidad autonómica, pero se reafirmó en los puntos de la futura Ley de Identidad de Género.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todo quedó constancia nada menos que en el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo lo estuve viendo por el Canal Parlamentario, todo el tiempo de pie, en señal de respeto a todos los que estaban reconociendo nuestra dignidad y también el respeto hacia los y las transexuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación, desistimos de la huelga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-115832855878747420?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/115832855878747420/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=115832855878747420' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115832855878747420'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115832855878747420'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/09/historia-de-tres-semanas.html' title='Historia de Tres Semanas'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-115832833034373091</id><published>2006-09-15T15:50:00.000+02:00</published><updated>2006-10-04T22:38:40.816+02:00</updated><title type='text'>Nuestra fiesta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 19 de junio de 2006 y en DosManzanas.com el 20 de junio de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de conseguir, con mucho esfuerzo de todos y todas, que el Consejo de Ministros le diera el pase a nuestra Ley para las Cortes, se decidió hacer una fiesta para celebrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba a ser el sábado día 10; iban a acudir tutti quanti, en el cine, el teatro, la literatura, el periodismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sitio era perfectamente a propósito, Chicote, heredero del bar que fundó Perico Chicote en los cuarenta o los cincuenta, tan famoso que se le canta en el chotis "Madrid", de Agustín Lara:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Chicote un agasajo postinero&lt;br /&gt;con la crema de la intelectualidaz;&lt;br /&gt;y la gracia de un piropo retrechero,&lt;br /&gt;más castizo que la Puerta de Alcalá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, íbamos a estar con la crema de la intelectualidad; y algún piropo podía caer sobre alguna de nosotras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Añadiré que estando un día mi madre en Chicote, más guapa que cualquier actriz de Hollywood, Perico Chicote le dedicó un cóctel que se inventó sobre la marcha, sin alcohol, porque ella no quería beberlo, y a base de granadina, porque mi padre era de Granada, y le puso su nombre, "Rita".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, aunque me parecía bien y natural la idea de una fiesta, yo no tenía intención de ir. Novecientos kilómetros, entre la ida y la vuelta, me parecían demasiados para una fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, todo cambió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el diario "La Razón" se publicó un vergonzoso articulillo, en el que se podía ver todo, menos la razón. En el titular ya se decía que el PSOE apoyaba una fiesta transexual el mismo día de la manifestación de víctimas del terrorismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale la pena analizar lo que se dice y lo que se sugiere; lo que en lingüística se llama "contexto", o "connotaciones":&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero, se politizan nuestras reivindicaciones, vinculándolas al PSOE y sugiriendo por tanto un enfrentamiento "nuestro" con el PP, algo que creo que ningún transexual con dos dedos de frente desea y menos los transexuales que son del PP.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo, se contrapone nuestra fiesta con una manifestación de víctimas, como diciendo "unos se divierten mientras otros sufren".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercero, las palabras "fiesta" y "transexual", en ese contexto, no parece que se junten para realzar la seriedad de nuestras reivindicaciones (compatible con las fiestas) , sino con ánimo de denigrarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en el texto, había algo peor. Se daba el sitio exacto y la hora de la fiesta, y se decía de pasada que era "previsible" que habría todavía "en las calles", "ecos" de la manifestación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué quiere decir la alusión a los ecos de una manifestación, ya terminada antes de que empezara la fiesta? ¿Que habría por las calles algunos pescadores en río revuelto, de los que nunca suelen faltar en cualquier manifestación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se les destinaban a ellos las precisiones sobre el sitio y la hora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para calibrar la gravedad de esas palabras, diré que, hace pocos días, sobre otro asunto, Federico Jiménez Losantos reprochaba en su programa de la Cope a algunos por haber difundido el lugar y la hora de los mítines del PP en Cataluña, favoreciendo así las agresiones de los radicales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso quiere decir que todos sabemos lo grave que puede ser difundir el sitio y la hora de un acto en los ambientes extremistas contrarios. Bueno, pues eso fue lo que hizo "La Razón", decirlo por si alguien no se había enterado. Desde luego, no era una información que pudiera ser útil ni interesante para la mayoría de sus lectores habituales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Instigar, veladamente, contra nosotros, y contando con que a buen entendedor, pocas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recogiendo la idea, unas horas después, en el programa "Alto y claro", de Telemadrid, se insistía en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que se llegó a decir, en tono irónico, que ciertas manifestaciones solían "limpiar" a Madrid. La palabra es alarmante. ¿No es por cierto una ofensa directa contra las víctimas del terrorismo? ¿Limpiar de quiénes? ¿Limpiar por intromisión de quiénes? ¿Algo así como "limpieza étnica"?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante esa situación, la FELGT, que había organizado la fiesta, decidió desconvocarla. Dijeron que por amenazas. Era verdad, aunque yo hubiera preferido decir que para que no hubiera ninguna duda de que no pretendíamos provocar a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éramos los y las transexuales los que estábamos siendo amenazados por extremistas de los que sabemos que aborrecen a todo el que no es como ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo por tanto bien; tuvimos un acto de cortesía hacía las víctimas del terrorismo; nos apartamos discretamente a un lado para que nadie pudiera decir nada de nuestras motivaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero pasó ese día; y se fue haciendo evidente que lo que había sido un acto de cortesía no podía ser confundido con un acobardamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Nos vamos a acobardar los y las transexuales, para quienes cada segundo de nuestra vida, en el día a día, es un acto de valentía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Nos vamos a acobardar ante una simple amenaza, quienes estamos acostumbrados a reirnos de las miradas hoscas, de los insultos verbales, que nos acompañan por las calles de vez en cuando, o hasta de las agresiones físicas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Venga ya!¡Los y las transexuales somos, sin saberlo ni pensarlo, de las personas más valientes que pisamos la tierra, o que ha parido madre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fiesta había cambiado por completo. No podía ya dejar de convocarse, por tanto. Y ahora era la Fiesta del Orgullo Trans.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo, que no había tenido ganas de ir a ella, ahora no sólo tengo ganas, sino que lo estoy deseando. Los novecientos kilómetros son ligeros, cuando están justificados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero pensamos que fuera el día 17; no fue posible. Hubo un momento de desaliento. Entonces, Andrea Muñiz (permíteme que lo diga) insistió. Hizo ver que si dábamos la impresión de habernos acobardado, los extremistas pensarían que ya habían encontrado el camino para anular cualquier acto que convocáramos en el futuro: la intimidación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No; no lo han encontrado. Lo digo por los y las trans, que ya sabemos que cada uno de nuestros pasos nos cuesta mucho trabajo, incluso uno tan sencillo como una fiesta. Pero también sé que lo digo por los invitados que vendrán ese día con nosotros a nuestra fiesta. Ellos podrían decir, "a mí ni me va ni me viene este rollo", pero los que vengan, no lo dirán, seguro. Pensarán, sin duda, algo parecido a aquello tan antiguo de "humano soy, y nada humano me es ajeno".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los extremistas, pocos pero malignos, van a tenerlo difícil, para justificar su odio. Va a ser una fiesta abierta a todos los partidos que hayan hecho algo por las y los transexuales. Creo que vamos a invitar al PSOE, por haber presentado la Ley; a Izquierda Unida, por habernos apoyado desde siempre; a Los Verdes, por haber estado a nuestro lado cuando anunciamos la huelga de hambre; a ERC, por su posición de estas semanas en el Congreso de los Diputados; al PNV, a CiU, al BNG, a la Chunta, a CC, incluso al Partido Andalucista, que hoy no está en el Congreso, a EA, a todos los partidos que alguna vez hayan votado a favor de los transexuales, lo que incluye al PP, en especial por su postura reciente en la Asamblea de Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a invitar también al Cardenal de Sevilla, por haberse pronunciado dándonos la verdadera razón, como cristiano y como psicólogo (lo es) tanto en 1999, cuando se creó la Unidad de Identidad de Género de Andalucía, como ahora en 2006, con motivo de la Ley de Identidad de Género.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos y todas las trans no es que estemos invitados, es que somos los anfitriones.&lt;br /&gt;-------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí está el video-foto de la fiesta del Orgullo Trans en Chicote, aunque la edición es de Transexualidad-Euskadi, evidentemente todas las asociaciones convocantes tenemos nuestras copias.El video contiene sonido, así que pincha arriba donde tengo escrito, "Pausar Música".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no escuchas el sonido del video, verás que lleva en los controles un pequeño altavoz, pincha ahí, para poder escuchar el video.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.dailymotion.com/swf/4xV7ZGAWRZpEN1suh" width="400" height="326" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.dailymotion.com/video/x7ge5_orgullo-trans-30062006"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.dailymotion.com/AngelG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-115832833034373091?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/115832833034373091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=115832833034373091' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115832833034373091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115832833034373091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/09/nuestra-fiesta.html' title='Nuestra fiesta'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34447129.post-115831253933294445</id><published>2006-09-15T11:06:00.000+02:00</published><updated>2006-10-04T14:43:01.963+02:00</updated><title type='text'>Militancia, fiesta y manifestación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Publicado en CarlaAntonelli.com el 3 de julio de 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios de junio, el Consejo de Ministros respondió a nuestras reclamaciones con lo que esperábamos: la primera aprobación a nuestra Ley, pero todavía queda todo el trámite parlamentario y era preciso que los políticos supieran que los y las transexuales vamos a estar pendientes de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedimos hora al PP, al PSOE, a IU, a los Verdes y a ERC, y allí fuimos, a los pasillos del Consejo de los Diputados, todos los representantes de asociaciones que quisimos ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos recibió primero Enriqueta Seller, del PP, que está estudiando a fondo lo que es la transexualidad; y luego Carmen Montón, del PSOE, que nos confió que había tenido que defender nuestros derechos el mismo día que estaba sufriendo la muerte de un familiar, y Francisco Garrido, de Los Verdes, que fue el primero que respaldó nuestro anuncio de huelga de hambre; e Isaura Navarro, de Izquierda Unida, que tiene ya un largo historial de apoyo incondicional a los transexuales, y Rosa María Bonás, de ERC, que hizo propuestas llenas de convencimiento y comprensión en el Congreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era preciso hacerles ver que esta ley puede mejorar, pero en ningún caso empeorar ni debilitarse, y que nos conociéramos y se establecieran los primeros pasos de una confianza personal básica, que permita más adelante que nos comuniquemos con facilidad y que les hagamos llegar nuestras proposiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos quedado en que cada cual diría y expondría lo que creyera conveniente, pero lo más interesante fue que nuestros puntos de vista no eran contradictorios, sino complementarios, y todos podíamos darnos cuenta de que estábamos de pleno acuerdo con lo que aportaban los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí se habló de que el Proyecto de Ley es plenamente racional, y por eso debe ser defendido, porque es una ley social que responde a un problema social con una solución social: la documentación. Se quiso dejar claro que las oposiciones que puede encontrar se basan en prejuicios, no en la racionalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se habló también de que falta en él la regulación del uso de nuevo nombre, antes de la reasignación del sexo legal: los trámites pueden durar dos años, y hay personas que necesitan trabajar y no pueden esperar tanto hasta contar con un carnet acorde. Se insistió en que la dificultad está en la famosa coletilla de la Ley del Registro Civil que prohibe el uso de nombres que puedan inducir a confusión en cuanto al sexo, y se ádujo que lo más sencillo era derogarla, tanto más cuanto que de hecho lo está, al haberse aprobado en España el uso de nombres extranjeros, y al ser imposible para los jueces determinar si en los cientos de lenguas extranjeras los nombres inducen a confusión en cuanto al sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se explicó que una de las objeciones de aparente sentido común que se podían presentar era la posibilidad de una paternidad o maternidad biológicas discordantes con la legal, y se argumentó que esta situación existe ya de hecho en los casos en que la generación es anterior a la reasignación de sexo legal, en los que la jurisprudencia ha establecido que las relaciones legales anteriores (derechos y deberes) no cambian en nada, por lo que simplemente habría que establecer que, en caso de que la generación sea posterior a la reasignación legal, se aplicará el mismo principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se expusieron con detalle los resultados de las recientes investigaciones (Zhou, Kluijvert...) sobre el carácter intersexual o biológico de la transexualidad, y nos alegró comprobar que estos datos provocaban mucho interés y una abundante toma de notas. También se hizo ver que los dos sexos legales, aparentemente seguros, son en realidad una convención, puesto que desde siempre se ha alojado en uno u otro a los intersexuales... por lo que lo que pedimos no es nada nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro de los temas expuestos que provocaron nuestro consenso fue la clarificación por algunos de los presentes de que el diagnóstico psicológico debe versar sólo sobre nuestra capacidad de decidir por nosotros mismos, lo que es una exigencia que arraiga en los derechos de nuestra dignidad y nuestra libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualmente se trató el caso de los y las inmigrantes trans residentes en España, muchos de ellos auténticos refugiados sociales por razón de identidad de género, y se propuso que los documentos de residencia en España puedan extenderse a los nombres solicitados, lo que por supuesto no afectaría a la soberanía del país de origen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y también se habló de algo extremadamente necesario: la atención a los menores de edad, y se informó a nuestros interlocutores de algunas posibles medidas, tales como que el procedimiento, en esos casos, fuera excepcionalmente judicial, o los tratamientos de detención de la pubertad, o un cambio de nombre condicionado a que el menor lo ratifique al llegar a la mayoría de edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Expusimos ideas; no negociamos; informamos a nuestros interlocutores de aspectos relacionados con el Proyecto de Ley que creemos que deben conocer. Pero el sólo hecho de que todos nos oyeran atenta y seriamente, es lo que pretendíamos conseguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedaron otros partidos con los que no dispusimos de tiempo para reunirnos; pero tenemos la seguridad de que habrá asociaciones que puedan mantener con ellos este diálogo previo y conseguir con ellos un consenso unánime o casi unánime sobre una Ley que no consideramos ideológica, ni divisora, sino humana y técnica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la última y cordial entrevista, salimos disparados para arreglarnos un momento y llegar a Chicote, donde ya estaba empezando la fiesta. Tengo que hacer un alto para describirla, porque no fue una fiesta como otra cualquiera, sino la primera Fiesta del Orgullo Trans que hemos tenido en España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Orgullo porque todos sabemos que hemos llegado a donde estamos, en este preciso momento, respondiendo a unas precisas dificultades, gracias al esfuerzo tenaz y unitario de muchísimas personas y organizaciones trans durante los meses de abril, mayo y junio de 2006. Nos lo hemos currado, en una palabra, ha sido cosa nuestra, y aunque todavía no esté acabado, vamos a seguir currándonoslo y lo que consigamos va a seguir siendo por eso la Ley nuestra, algo así como una hija de nuestro desvelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Orgullo porque la misma fiesta estuvo en jaque, amenazada primero por la irracionalidad sostenida desde algunos pocos medios, y luego por nuevas dificultades e incomprensiones que hubo que ir superando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo eso, la fiesta que primero se convocó como una sencilla celebración de consecuciones parciales, más o menos discutible como tal celebración, se convirtió por eso mismo en algo distinto, indiscutible y necesario: la Fiesta del Orgullo Trans.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fiesta estuvo protagonizada por muchos y muchas trans, lo que más importaba. Tuvimos la ocasión maravillosa de vernos por primera vez, o de volver a vernos, en nuestra hermandad. Pero también estuvieron nuestros invitados, nuestros amigos queridos o los que en aquel momento, por su presencia, nos dijeron claramente que lo eran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Viva el Orgullo Trans!", se oyó en ella en estos momentos cruciales. "¡Y que vivamos todos y todas las trans!" Sí, que vivamos sobre todo los que han muerto sin vivir estos días, pero que vivieron sus vidas e hicieron de cada salida a la calle, de los ojos desafiados, de los golpes o dolores aguantados, una prueba de resistencia, una manera sencilla y heroica de combatir, cuando no parecía haber ninguna esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día siguiente fue el del Orgullo Gay, y Lésbico, y Bisexual, y Transexual. Quienes no nos quieren, dicen : "¿Orgullo por qué?" Se lo voy a explicar: Orgullo por resistir. La multitud (de seres humanos) era inmensa, llenaba al mismo tiempo la Gran Vía entera y parte de la Calle de Alcalá. Un millón y medio de personas, es decir, de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pancartas de las y los transexuales iban en la cabecera. Todos y todas éramos hermanos, solidarios en aquellos momentos. Nuestros amigos seguían con nosotros. Íbamos en la nuestra, Andrea Muñiz y su Ángel, Jorge Puchol, Andrea Begue, Olga, Claudia, tan guapísima, Marina y otra amiga suya, elegantísima, con quienes habíamos comido en el Thyss en, Carla Represa, Jean Claude, otra amiga nueva y muy bella que vive en el puente aéreo entre Madrid y Barcelona, Juana Ramos, Iván Garde con su familia estaban muy cerca, una chica gallega ondeaba una bandera, Andrés y Helena estaban también, Carla Antonelli, como le correspondía por derecho y por honor, iba con los del PSOE... (¿quién más? recordádmelo y lo apunto que no quiero descuidarme) La hora, a la vez, del combate y del glamour, algo muy trans. "¡Viva el Orgullo Trans!" sonó y cruzó todo lo ancho de la Gran Vía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los trans masculinos hacían con la fuerza de un megáfono y la voz de Jorge Martín, una persistente pedagogía social: "¡Esto es muy serio!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pasar por la Plaza del Callao, volvió a darnos un rayo de sol, que hizo brillar la bandera de la República Española, en aquellos espacios tan cargados de la historia de nuestro siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero decir una palabra sobre ella, porque ondeaba pausadamente de izquierda a derecha, según la movía Jaume d'Urgell, que fue el político gay que se sumó decididamente al anuncio de nuestra huelga de hambre y por tanto fue copartícipe de lo que conseguimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaume d'Urgell, con perfecta seriedad, iba totalmente desnudo, como su madre lo trajo al mundo, y pintado con los colores de esa bandera. Su imagen era de una pureza humana totalmente acorde con la pureza de su pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al final. Cantó Chavela Vargas, con la fuerza y la pasión de sus ochenta años. Hablaba de "aroma de mujer". Chavela Vargas es lesbiana. Me despedí de una amiga querida. "Un beso militante", le dije. Y nos dimos un beso en los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí está el video-foto del Orgullo TLGB, aunque la edición es de Transexualidad-Euskadi, evidentemente todas las asociaciones convocantes tenemos nuestras copias.El video contiene sonido, así que pincha arriba donde tengo escrito, "Pausar Música".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no escuchas el sonido del video, verás que lleva en los controles un pequeño altavoz, pincha ahí, para poder escuchar el video.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;embed src="http://www.dailymotion.com/swf/6tvvsmHahxRiM1yD8" width="400" height="326" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.dailymotion.com/video/x7ym2_orgullo-tlgb-01072006"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.dailymotion.com/AngelG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34447129-115831253933294445?l=revivalcuadernodekimperez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/feeds/115831253933294445/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34447129&amp;postID=115831253933294445' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115831253933294445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34447129/posts/default/115831253933294445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revivalcuadernodekimperez.blogspot.com/2006/09/militancia-fiesta-y-manifestacin.html' title='Militancia, fiesta y manifestación'/><author><name>Kim Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051346370957963898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://img507.imageshack.us/img507/5672/kimprezlq8.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
